La casa de verano de Zaira Nara en Punta del Este volvió a decir presente en sus redes, esta vez con cambios puntuales que terminaron de consolidar el clima mediterráneo-campestre que define a su refugio de José Ignacio. A partir de historias de Instagram, la modelo mostró nuevas adquisiciones, ajustes en la decoración y escenas cotidianas que le dieron aún más identidad a los ambientes.
Entre las incorporaciones más comentadas aparecieron objetos traídos de un reciente viaje a Paraguay. Zaira sumó un abanico artesanal y un ta te ti de cerámica, dos piezas de impronta manual que dialogaron con la madera clara, las fibras naturales y la paleta neutra que ya predominaba en la casa. Colocados como adornos, funcionaron como pequeños acentos culturales que rompieron la monocromía sin perder armonía.

Otro de los momentos destacados fue el del comedor, donde la modelo mostró su colección de mates decorativos. Con la ayuda de Malaika, su hija, ordenó cada pieza en una repisa abierta de madera patinada. “Trajimos nuestra colección de mates decorativos porque son una obra de arte”, comentó Zaira en el video, mientras la nena acomodaba uno por uno. El resultado fue un rincón cálido, familiar y muy argentino, integrado al espacio sin rigidez.

Los cuartos de los chicos también tuvieron su capítulo. Zaira dejó ver cómo quedaron finalmente decoradas las habitaciones de Malaika y de Viggo. En ambos casos se repitió una búsqueda de simpleza y calma: camas individuales con respaldos de fibras, textiles rayados en tonos suaves, luz natural y pocos objetos, pensados para priorizar el descanso.

En el cuarto de Viggo, incluso, bromeó con una imagen del orden intacto al amanecer-puesto a que el nene había dormido con ella la noche anterior- un guiño doméstico que reforzó el clima relajado de la casa.

El living, uno de los ambientes más selectos, fue el último en completarse. La modelo mostró los sillones elegidos para cerrar el espacio: piezas de líneas orgánicas, tapizados texturados y tonos tierra, apoyadas sobre una gran alfombra de fibras.

La disposición de este ambiente tan importante en el hogar de la modelo busca generar conversación y confort, manteniendo el espíritu descontracturado que atraviesa toda la vivienda.

Con estas últimas sumas, la casa de Zaira Nara no cambió su esencia, pero sí ganó capas de sentido. Objetos con historia, decisiones funcionales y la impronta familiar terminaron de convertirla en un refugio vivido, donde el diseño acompañó la vida cotidiana sin imponerse.
Más de los últimos cambios en la casa de Zaira Nara




