Hace algunos meses, Sabrina Rojas iniciaba una nueva etapa en su vida tras mudarse a una casa que hizo suya con cada detalle. La conductora de Pasó en América había vendido la propiedad que compartía con Luciano Castro y, en su nuevo hogar, se propuso remodelar un ambiente que hasta entonces estaba abandonado y cumplía la función de “guardatuti” para convertirlo en el soñado playroom de sus hijos.
En su momento, Sabrina le contaba a sus seguidores en Instagram: “De a poco lo estoy refaccionando para que mis hijos tengan un espacio para estar con sus amigos, el famoso 'playroom'. Les quiero ir mostrando el antes y el después aunque todavía falta”.

Ese “todavía falta” se convirtió en meses de trabajo y expectativa. Y este fin de semana, por fin, la remodelación dio un paso clave: llegaron las nuevas cortinas y el gran protagonista del ambiente, un enorme y comodísimo sillón diseñado especialmente para ese rincón.
Con la emoción reflejada en sus historias, Sabrina relató: “Como saben, vengo remodelando y haciéndoles el playroom a mis hijos. Tengo mucho para mostrar y todavía mucho para hacer, pero esta vez les quiero mostrar este sillón que me mandé a hacer a medida y te lo traen a tu casa", comenzó diciendo.

"Es un lugar donde vos le decís el sillón que querés, lo diseñás vos y ellos te lo hacen y te lo traen de una manera tan espectacular, tan impecable. Miren lo que es esto. Lo trajeron tal cual. Lo pedí. El color exacto, todo, todo. Yo no les puedo explicar la calidad de esto", continuó diciendo la conductora.
Y añadió, visiblemente emocionada: "De verdad, cuando estás pensando en algo cómodo para tu casa, lo ideal es diseñártelo y ellos te lo hacen tal cual y también ir a un lugar que te lo hagan así como lo pensaste, como lo soñaste. Miren lo que es esto. Estoy feliz, feliz. Así que hoy a la noche se sale un domingo de películas y a estrenar mi sillón espectacular”.

En otras publicaciones, la conductora compartió imágenes de sus nuevas cortinas, que complementan el estilo minimalista y luminoso del lugar: “Para quienes me preguntan por las cortinas yo no les puedo explicar lo hermosas que son”.
El contraste con las fotos del “antes” es total. Donde antes había muebles viejos amontonados, ahora se abre un espacio amplio, de techos altos pintados de blanco, con ventanales vestidos con delicadas cortinas blancas, pisos de madera clara y un sillón gris que invita a largas horas de películas y charlas.
Sabrina cerró la serie de posteos con una imagen que resume el espíritu de la obra: “Falta pero qué lindo está quedando este ambiente”. Y no exagera: su nuevo playroom no solo es un lugar para sus hijos y amigos, sino también un rincón que refleja el presente de una mujer que, paso a paso, está construyendo un hogar a su medida.


