La maternidad está llena de momentos mágicos, pero también de desafíos silenciosos que muchas veces quedan fuera del radar de las redes sociales.
Fiel a su estilo auténtico y cercano, Cami Homs decidió romper el molde y hablar a corazón abierto sobre su experiencia con la lactancia materna tras la llegada de Aitana, su beba de apenas un mes.
La modelo, que ya era mamá de Francesca y Bautista, se tomó un momento en su cuenta de Instagram para reflexionar sobre este proceso, compartiendo tanto sus convicciones como los momentos de profundo dolor que le tocó atravesar en estas últimas semanas.

"Tu cuerpo, tu decisión": el mensaje de empatía de Cami
Desde la intimidad de su habitación, Cami comenzó aclarando su postura frente a la lactancia. Si bien confesó que a sus dos hijos mayores les dio el pecho y que considera que es "sumamente importante" (al menos durante los primeros meses), fue categórica a la hora de empatizar con quienes eligen o deben tomar otro camino.
"No juzgo a las personas que no lo hacen. Podés no querer, podés no poder, capaz no te sale leche... es súper entendible, es muy doloroso también", remarcó la modelo, dejando en claro que no hay una única forma correcta de maternar. Además, visibilizó una realidad muy común: "Algunas mamás intentan los primeros días, dicen 'no, esto me duele horrores', no lo hacen y está bien. Es su cuerpo y su decisión".

El calvario de la mastitis: dolor, lágrimas y antibióticos
El momento más crudo de su relato llegó cuando detalló lo que vivió durante su primera semana con Aitana. Lejos de romantizar el puerperio, Cami confesó haber sufrido una mastitis que la llevó al límite de su tolerancia.
"Tuve que tomar antibiótico, se me caían las lágrimas en serio del dolor. Hablé con mi partera, hablé con mi obstetra... ya no sabía qué hacer porque decía 'esto me está doliendo más que el parto, literal'", se sinceró frente a la cámara. Es que el simple acto de prender a su beba al pecho se había vuelto una tortura: "Era ponérmela en la teta y decir 'no puedo, no puedo'".
Sin embargo, su deseo de continuar la impulsó a resistir. "Tampoco quería tirar por la borda darle la teta a mi hija, porque capaz eran dos o tres días que pasaban y ya está. Gracias a Dios, aguanté, lo soporté y fue así, pasaron dos o tres días y después se calmó un poco el dolor".

El botiquín de rescate: los 3 tips que salvaron su lactancia
Para las mamás que están pasando por la misma situación de pezones agrietados y dolor extremo, Cami compartió sus aliados indispensables (y libres de recetas mágicas):
- El poder de la caléndula y la manzanilla: La modelo reveló que utiliza una combinación de spray y crema a base de estos ingredientes naturales. Su rutina consiste en aplicar primero el spray (que tiene un efecto calmante gracias a la manzanilla) y luego la crema de caléndula, que ayuda a hidratar y regenerar la piel. "Me abrieron un poquito el pezón, entonces lo que hace no es que te va a cerrar la herida completamente, pero sí yo me pongo un poco de spray, después la crema, espero obvio una horita hasta que me la vuelvo a poner a Aitu en la lola", detalló.
- Las salvadoras pezoneras de silicona: Consideradas por Cami como la "tercera opción" cuando el pezón está totalmente agrietado, estas pezoneras se adaptan a la perfección a la anatomía del cuerpo. Tienen agujeritos en la punta para que el bebé pueda succionar sin alterar el flujo de la leche.
- El truco de adherencia: Como tip extra de "mamá experimentada", Cami aconsejó que si la pezonera de silicona no se adhiere bien a la piel, se puede colocar un poco de crema en los bordes para fijarla y facilitar la toma.


