Muchos tutores creen que con un paseo diario alcanza, pero los perros también necesitan desafíos mentales. Cuando no los tienen, suelen manifestarlo con conductas problemáticas: morder muebles, ladrar en exceso, escarbar, romper objetos o mostrarse hiperactivos.
La estimulación cognitiva ayuda a: Reducir el estrés y la ansiedad; Prevenir conductas destructivas; Mejorar la obediencia; Fortalecer el vínculo con su tutor y Aumentar su bienestar general.
La buena noticia: no necesitás juguetes caros ni mucho espacio. Con objetos cotidianos podés crear actividades muy efectivas.
1. Juegos de búsqueda de comida (olfato al máximo)
El olfato es el sentido más desarrollado de los perros. Aprovecharlo es una de las formas más simples y efectivas de estimular su mente.
Cómo hacerlo:
- Escondé premios en diferentes puntos de la casa.
- Usá una manta, una toalla enrollada o una caja con papel para que tenga que “investigar”.
- Podés aumentar la dificultad con el tiempo.
Este tipo de actividad simula la búsqueda natural de alimento y los deja mentalmente cansados (en el buen sentido).
2. Rompecabezas caseros con objetos cotidianos
Los juguetes tipo “puzzle” son excelentes, pero también podés armarlos en casa.
Ideas fáciles:
- Botellas plásticas con agujeros donde caen premios cuando las mueve.
- Muffineras con pelotas o tapitas que debe levantar para encontrar comida.
- Cajas con compartimentos ocultos.
Estos juegos trabajan la resolución de problemas y mantienen al perro concentrado durante varios minutos.
3. Entrenamiento de trucos nuevos (aunque sean simples)
Aprender cosas nuevas es uno de los mayores estímulos mentales. No hace falta entrenar habilidades complejas.
Trucos fáciles para empezar:
- Dar la pata
- Girar sobre sí mismo
- Traer un objeto
- Saltar un pequeño obstáculo
- Buscar un juguete específico por nombre
Sesiones cortas (5 a 10 minutos) varias veces al día son más efectivas que una larga.
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4. Juegos interactivos con el tutor
El juego compartido es clave para el bienestar emocional del perro.
Opciones simples:
- Tirar y aflojar con una cuerda o tela resistente
- Escondidas (vos te ocultás y lo llamás)
- Lanzar juguetes dentro de casa en un pasillo
Además de estimularlo, refuerza el vínculo y reduce la ansiedad por separación.
5. Rotación de juguetes para evitar el aburrimiento
No es necesario tener muchos juguetes, sino rotarlos. Guardá algunos y sacalos cada ciertos días para que parezcan nuevos. La novedad es un gran estímulo cognitivo.
6. Juegos de autocontrol y calma
No todo debe ser excitación. También es importante trabajar la paciencia y la concentración.
Ejercicios simples:
- Pedirle que espere sentado antes de comer
- Colocar premios y pedirle que no los tome hasta tu señal
- Practicar comandos de quieto y abajo
Estos juegos fortalecen el autocontrol y reducen conductas impulsivas.
7. Estimulación ambiental en casa
Pequeños cambios en el entorno también estimulan la mente:
- Permitirle mirar por una ventana o balcón seguro
- Colocar una alfombra olfativa o una caja sensorial
- Poner música o sonidos suaves si se queda solo
Cuánto tiempo dedicarle por día
No hace falta dedicar horas. Con 15 a 30 minutos diarios de estimulación mental, repartidos en varios momentos, la mayoría de los perros mejora notablemente su comportamiento. La clave es la constancia y variar las actividades.
La estimulación mental no solo previene destrozos en casa: también mejora la calidad de vida del animal y la convivencia con su familia humana. Con juegos simples, creatividad y algunos minutos al día, podés transformar el aburrimiento en bienestar.
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