Cómo evitar los malos olores de humedad y encierro en días lluviosos – GENTE Online
 

Cómo evitar los malos olores de humedad y encierro en días lluviosos

Cuando el clima se vuelve húmedo, la casa puede llenarse de olores desagradables que parecen imposibles de eliminar. Con estos trucos simples vas a poder mantener cada ambiente fresco y agradable, incluso en los días de lluvia.
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Hay pocas cosas tan reconfortantes como quedarse en casa mientras llueve afuera. Pero ese mismo escenario tan acogedor puede transformarse rápidamente cuando el aire comienza a sentirse pesado y aparece el típico olor a encierro o humedad. Es algo común durante los días lluviosos, especialmente en espacios con poca ventilación o donde se acumula la ropa mojada. Sin embargo, con algunos hábitos sencillos —y sin necesidad de productos costosos— se puede mantener el hogar fresco, limpio y con aroma agradable, incluso en pleno temporal.

El primer paso para prevenir los malos olores es favorecer la ventilación natural. Aunque parezca contradictorio, abrir las ventanas algunos minutos al día (aunque esté nublado o llovizne) ayuda a renovar el aire interior. Bastan cinco o diez minutos para que se reduzca la condensación y el ambiente recupere oxígeno. Si vivís en departamento, podés abrir dos ventanas opuestas para crear corriente cruzada, o mantener las puertas internas abiertas para permitir que circule el aire.

Otro error frecuente es secar la ropa dentro de los ambientes principales, algo casi inevitable en temporada de lluvias. Sin embargo, esa práctica libera humedad al aire y potencia los olores. Lo ideal es hacerlo en un espacio ventilado o, si no hay otra opción, colocar cerca un deshumidificador o un recipiente con sal gruesa o arroz, que absorben el exceso de humedad. En pocos días vas a notar la diferencia.

En cuanto a los aromas, existen remedios naturales muy efectivos. El vinagre blanco, por ejemplo, es un gran neutralizador de olores: podés colocar pequeños cuencos con vinagre en rincones o muebles (lejos de los textiles) para que absorban los olores del ambiente. El bicarbonato de sodio también cumple una función similar: colocá una taza abierta en el baño o el lavadero y cambiala cada dos semanas.

Si querés ir un paso más allá, prepará un spray casero aromatizante. Mezclá media taza de agua, dos cucharadas de alcohol y unas gotas de aceite esencial —lavanda, limón o eucalipto son las mejores opciones—. Pulverizá sobre cortinas, sillones y sábanas para devolverles una sensación inmediata de frescura y limpieza.

También es importante mantener las superficies secas: pasar un paño absorbente sobre las mesadas, los azulejos o las ventanas evita que la humedad se adhiera y genere moho. Un pequeño ventilador en modo mínimo o un calefactor con función de secado puede ayudar en ambientes muy cerrados.

Y por último, no subestimes los aromas naturales. Las plantas de interior como el potus, el helecho o la sansevieria ayudan a purificar el aire y mantenerlo más liviano.

Un tip extra: si tu casa tiende a concentrar humedad, colocá carbón vegetal o granos de café dentro de frascos abiertos. Absorben el mal olor, neutralizan la humedad y dejan un aroma suave, ideal para esos días en los que parece que la lluvia no va a dar tregua.



 
 

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