El inicio de un nuevo año suele venir acompañado de ganas de renovar, ordenar y dejar atrás lo que ya no sirve. Y aunque no siempre hay tiempo para grandes cambios, organizar la casa de manera consciente puede generar un impacto positivo inmediato en el ánimo y en la rutina diaria. No se trata de lograr perfección, sino de simplificar y crear espacios que acompañen mejor el ritmo cotidiano.
El primer paso es la limpieza profunda, pero enfocada. En lugar de intentar abarcar todo en un solo día, conviene hacerlo por ambientes o por categorías. Empezar por los espacios más usados, como la cocina, el baño o el living, genera una sensación rápida de avance y motivación para continuar.
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Junto con la limpieza, aparece el descarte inteligente. El comienzo de año es ideal para revisar objetos que ya no se usan, ropa que quedó olvidada o papeles innecesarios. Una regla simple es preguntarse si algo fue utilizado en el último año: si la respuesta es no, probablemente pueda donarse, reciclarse o descartarse. Menos cosas visibles se traducen en menos ruido visual y más calma.
El orden funcional es otro punto clave. No se trata solo de acomodar, sino de pensar dónde conviene guardar cada cosa según su uso. Tener lo que se usa a diario al alcance de la mano y reservar los espacios menos accesibles para lo ocasional ahorra tiempo y reduce el desorden cotidiano.
En la cocina, por ejemplo, revisar la heladera, la despensa y los cajones permite reorganizar mejor los alimentos y utensilios. En el dormitorio, ordenar el placard por categorías y estaciones facilita las mañanas y evita decisiones innecesarias. En el baño, eliminar productos vencidos y agrupar lo esencial libera espacio y mejora la funcionalidad.
Más allá del orden físico, hay pequeños cambios que ayudan a sostenerlo. Incorporar canastos, cajas o separadores facilita que cada objeto tenga su lugar. Establecer rutinas simples, como guardar todo cinco minutos antes de dormir o hacer un repaso rápido semanal, evita que el desorden vuelva a acumularse.
El inicio de año también es un buen momento para revisar la distribución de los espacios. Mover un mueble, cambiar una lámpara o sumar una planta puede renovar el ambiente sin grandes gastos. Estos ajustes, aunque pequeños, aportan frescura y hacen que la casa se sienta más agradable.
Otro aspecto importante es la energía del hogar. Ventilar a diario, dejar entrar luz natural y mantener los ambientes despejados mejora la sensación general del espacio. Una casa ordenada no solo se ve mejor: también se siente mejor.
Organizar la casa para empezar el año no implica cambios drásticos ni inversiones grandes. Con limpieza, descarte, orden funcional y hábitos simples, es posible crear un entorno más liviano y armonioso. Y cuando el hogar acompaña, encarar el nuevo año se vuelve mucho más fácil.
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