Cómo preparar a tu perro para quedarse solo en casa sin ansiedad ni destrozos – GENTE Online
 

Cómo preparar a tu perro para quedarse solo en casa sin ansiedad ni destrozos

Algunos perros sufren cuando sus dueños salen, pero con rutinas claras, juegos adecuados y un ambiente seguro, es posible reducir la ansiedad y evitar comportamientos destructivos.
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Muchos perros pueden quedarse solos sin problemas, pero otros experimentan ansiedad, estrés o aburrimiento cuando los dueños salen. Esto puede manifestarse en ladridos, llantos, destrozos o incluso conductas de fuga. La buena noticia es que, con pequeñas rutinas y algunos cambios en el entorno, es posible ayudar al perro a sentirse más seguro y transformar la soledad en un momento tranquilo.

El primer paso es acostumbrarlo de manera gradual. Si nunca estuvo solo, no conviene pasar de cero a varias horas de ausencia. Lo ideal es comenzar con salidas breves: cinco minutos, luego diez, después quince, y así ir aumentando el tiempo. Esto le permite entender que siempre volvés y que no tiene de qué preocuparse.

El ambiente también influye. Un perro descansará mejor si tiene un espacio seguro: una cama cómoda, sus juguetes favoritos y agua fresca a disposición. Ubicar este espacio lejos de ruidos fuertes o de la puerta de entrada ayuda a reducir sus niveles de alerta. Para quienes viven en departamentos, dejar música suave o ruido blanco puede ayudar a tapar sonidos que lo alteren.

El ejercicio previo es fundamental. Un perro que libera energía antes de quedarse solo tiende a relajarse con más facilidad. Un paseo más largo, un rato de juego o unos minutos de olfateo antes de salir reducen la ansiedad y lo predisponen a descansar. El olfato es su principal canal sensorial, así que juegos como esconder premios o usar alfombras olfativas son muy efectivos.

Los juguetes interactivos son un gran aliado. Kong rellenos con comida blanda, mordedores resistentes, rompecabezas caninos o pelotas dispensadoras de premios mantienen su mente ocupada y evitan que busque entretenimiento en muebles o zapatos. Rotar los juguetes cada semana aumenta su interés y evita la rutina.

Otro aspecto clave es evitar los rituales de despedida intensos. Decirle “chau” con demasiada emoción puede aumentar su ansiedad. Lo mejor es actuar con naturalidad, sin reforzar la tensión del momento. De la misma manera, al regresar conviene esperar unos minutos antes de saludarlo efusivamente, para que entienda que tus idas y vueltas son parte normal del día.

Si el perro ya muestra señales de ansiedad —como ladridos sostenidos, jadeo, salivación, temblores o destrozos cerca de la puerta— es importante consultar a un adiestrador o veterinario especializado en conducta. En algunos casos, el entrenamiento profesional o el uso de feromonas y productos naturales puede ser muy útil.

Finalmente, mantener una rutina predecible aporta seguridad. Los perros se sienten más tranquilos cuando saben en qué momentos van a comer, salir y descansar. Incluir breves sesiones de juego y cariño al comienzo y final del día ayuda a equilibrar sus emociones.

Preparar a un perro para quedarse solo es un proceso que requiere constancia, pero vale la pena. Un animal que se siente seguro, entretenido y comprendido no solo evita destrozos: también disfruta más de sus momentos de tranquilidad.



 
 

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