Con laguna y flamencos: el pueblo argentino ideal para el verano que fue declarado “sitio Ramsar” – GENTE Online
 

Con laguna y flamencos: el pueblo argentino ideal para el verano que fue declarado “sitio Ramsar”

Entre historia, naturaleza y aguas con propiedades terapéuticas, este destino sorprende con su paisaje rosado, deportes acuáticos y un ecosistema protegido a nivel internacional.
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En el sur de la provincia de Santa Fe, a poco más de 330 kilómetros de Buenos Aires, hay un pueblo que combina historia, tradición y un paisaje natural que parece pintado a mano. Rodeado por una inmensa laguna donde revolotean flamencos color salmón, Melincué es un destino que deslumbra por su calma, su biodiversidad y su energía única.

Este pequeño poblado de 2.800 habitantes es el hogar de uno de los humedales más importantes del país, reconocido como “sitio Ramsar”, una categoría internacional que protege ecosistemas de gran valor ambiental. Su laguna, de más de 120 kilómetros cuadrados, concentra aguas con propiedades terapéuticas y un entorno perfecto para el turismo sustentable.

Melincué fue declarado “sitio Ramsar” por su laguna y la biodiversidad que alberga.

Durante todo el año, las aves son las verdaderas protagonistas. Los flamencos australes viven allí de manera permanente, y cada invierno llegan los flamencos del Alto Perú, que tiñen el horizonte con su característico tono rosado. Observarlos es una experiencia hipnótica: se recomienda hacerlo en silencio, con ropa oscura, para no espantarlos.

Además del avistaje de aves, Melincué invita a disfrutar del aire libre con deportes náuticos como kitesurf, windsurf, kayak y pesca. En enero se realiza el Encuentro Nacional de Kitesurf, que reúne a deportistas de todo el país, y durante el resto del año se organizan competencias, caminatas guiadas y paseos por las islas que emergen en el centro de la laguna.

El paisaje no solo cautiva por su belleza, sino también por su historia. Según los registros, el nombre Melincué proviene de un cacique pampa del siglo XVIII, y en su territorio se levantó un antiguo fortín militar, hoy convertido en sitio histórico. El recorrido por El Viejo Fortín, el Museo Histórico y La Iglesia permite conocer el pasado de una comunidad que nació entre el agua y la tierra.

Los flamencos australes y andinos tiñen de rosa el horizonte del humedal santafesino.

A pocos metros de la laguna se encuentran los restos de un hotel abandonado que quedó parcialmente sumergido tras una crecida. Sus ruinas, visibles desde el agua, se convirtieron en un atractivo casi mítico que se puede visitar en kayak o en pequeñas embarcaciones guiadas.

La vida cultural del pueblo también es intensa. Cada mes hay una celebración distinta: desde la Fiesta del Lagunero y la Fiesta del Asado a la Estaca, hasta los Carnavales de febrero y el encuentro de Autos Antiguos.

Melincué cuenta con alojamientos, restaurantes y un casino, lo que lo convierte en uno de los destinos turísticos más completos de la región. Ya sea para descansar, hacer turismo de bienestar o simplemente contemplar el vuelo de los flamencos al atardecer, este pueblo demuestra que el lujo también puede encontrarse en la naturaleza.



 
 

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