Con laguna y vista infinita: el lugar argentino poco conocido que fue declarado “sitio Ramsar” – GENTE Online
 

Con laguna y vista infinita: el lugar argentino poco conocido que fue declarado “sitio Ramsar”

Un paisaje árido atravesado por una laguna de aguas quietas, aves migratorias y un silencio profundo que invita a desconectar: un rincón perfecto para quienes buscan naturaleza en estado puro.
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Entre planicies inmensas, suelos basálticos y un horizonte limpio, existe un parque nacional que resguarda uno de los humedales más importantes del país. Su protagonista es la Laguna Blanca, un enorme espejo de agua dulce rodeado de estepa, pequeños volcanes apagados y una biodiversidad sorprendente que lo llevó a ser declarado Sitio Ramsar en 1992. Aunque permanece lejos de los circuitos turísticos masivos, este lugar atrae a viajeros que buscan autenticidad y paisajes abiertos, donde la naturaleza marca el ritmo.

Con más de 11.000 hectáreas protegidas, este parque forma parte de la primera generación de áreas naturales conservadas del país. Además de su riqueza ecológica, guarda rastros de antiguas comunidades mapuches que habitaron la zona y dejaron un legado cultural todavía visible en los alrededores.

La joya del parque: un espejo de agua que sostiene la vida

La Laguna Blanca ocupa el corazón del área protegida: son cerca de 1.700 hectáreas de agua dulce que funcionan como el principal reservorio hídrico de toda la región. Sus costas se extienden por unos 30 kilómetros y alcanzan una profundidad máxima de entre 9 y 12 metros.

La Laguna Blanca, un humedal de aguas tranquilas y hogar de cientos de aves migratorias protegidas dentro del parque.

Es un sitio esencial para cientos de aves, especialmente durante las temporadas migratorias. Allí reposan y se alimentan especies emblemáticas como flamencos, cauquenes, coscorobas y distintas variedades de patos. En total, se registraron más de 300 especies de aves, una muestra de la importancia ecológica del humedal.

El parque también es hogar de dos anfibios endémicos que solo existen en esta región: la rana de Laguna Blanca (Atelognathus patagonicus) y A. praebasalticus, ambas muy vulnerables a los cambios ambientales y protegidas dentro del área.

Un paisaje de estepa, volcanes y vida silvestre

El entorno está formado por un mosaico de ambientes: estepa abierta, pastizales, pequeñas lagunas secundarias, afloramientos volcánicos y suelos erosionados por el viento. A pesar del clima árido y las fuertes ráfagas que gobiernan la zona, la flora se adapta con especies resistentes como coirones, arbustos bajos y plantas esteparias que sobreviven en condiciones extremas.

La fauna, por su parte, sorprende por su capacidad de adaptación: guanacos, zorros, aves rapaces y pequeños mamíferos conviven en este escenario agreste donde la inmensidad es protagonista.

Qué hacer en el Parque Nacional Laguna Blanca

El lugar cuenta con dos áreas de uso público, Laguna Blanca y Estero Poí, preparadas para recibir visitantes que buscan un contacto directo con la naturaleza. Entre las actividades más recomendadas están:

● Caminatas por senderos interpretativos
Ideal para explorar la flora, la geología volcánica y la observación de aves acuáticas.

● Avistaje de fauna
Los miradores y pasarelas permiten observar flamencos, patos, macáes y, con un poco de suerte, especies más esquivas como zorros y pequeños roedores.

● Navegación sin motor (con autorización)
En la laguna se permiten kayaks y embarcaciones livianas, siempre bajo indicación de guardaparques.

● Recorridos por la estepa
Las panorámicas desde los puntos altos permiten apreciar mejor la vastedad del paisaje y los colores cambiantes del agua.

También hay dos campings gratuitos —uno en cada área— con fogones, mesas y sanitarios. No cuentan con agua potable, por lo que es indispensable llevar provisiones.

La estepa volcánica que rodea la laguna crea un paisaje único, ideal para caminatas, avistaje y desconexión total.

Un humedal que el mundo reconoce

La designación como Sitio Ramsar en 1992 reafirmó el valor internacional de este ecosistema. Además de su biodiversidad, la Laguna Blanca es un punto clave para aves migratorias del hemisferio norte y del sur y un reservorio fundamental en una región donde el agua es un recurso escaso.

Visitar este parque es conectar con un paisaje que aún conserva su esencia original: un territorio silencioso, inmenso y lleno de vida. Un rincón del país donde la naturaleza habla bajito y el verano se vive de otra manera.



 
 

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