En una temporada de premios donde el brillo parece ser ley, la 28° edición de los Costume Designers Guild Awards confirmó que el satén no es solo una elección elegante: es una declaración de estilo.
Sobre la red carpet de la gala, tres figuras demostraron que esta textura —históricamente asociada al glamour clásico— vive un revival con códigos contemporáneos, siluetas audaces y una impronta escultural.
Lo que dejó en claro esta gala es que el satén atraviesa un momento de protagonismo absoluto. En pasarelas de firmas como Saint Laurent o Fendi y en múltiples red carpets de la temporada, el tejido aparece en versiones que van del minimalismo lencero al dramatismo couture.
La clave está en cómo se trabaja la luz. En una era dominada por la fotografía digital y las transmisiones en alta definición, los tejidos que reflejan y amplifican el brillo natural de la piel se vuelven aliados estratégicos. El satén, con su superficie pulida y su caída envolvente, responde perfectamente a esa necesidad.
Kate Hudson: la sofisticación del drapeado
Kate Hudson eligió un vestido lila satinado de caída asimétrica y drapeados estratégicos. El diseño, de un solo hombro con detalle de lazo, jugaba con pliegues suaves que recorrían el torso y culminaban en una falda fluida con efecto cascada.

Aquí el satén se manifestó desde su costado más etéreo. La tela, de acabado perlado, aportaba movimiento y una luminosidad suave que acompañaba cada paso. La elección del tono —un lavanda empolvado— refuerza otra macro tendencia vista en pasarelas internacionales: la paleta pastel sofisticada aplicada a textiles brillosos. El resultado es un equilibrio entre romanticismo y modernidad, lejos del exceso, pero igualmente impactante.

Teyana Taylor: dramatismo líquido en clave sirena
En una sintonía completamente distinta, Teyana Taylor apostó por un vestido rojo intenso de acabado satinado y efecto vinílico que abrazaba el cuerpo como una segunda piel. El diseño, de silueta sirena, presentaba un escote halter profundo con aberturas laterales que dejaban la espalda casi al descubierto, reforzando una estética sensual y arquitectónica.
El corset estructurado afinaba la cintura mientras que la falda, ajustada hasta la rodilla, se expandía en una cola fluida que aportaba teatralidad.

El satén, en este caso, no fue romántico ni delicado: fue poderoso. La textura reflectante potenciaba cada movimiento y capturaba la luz con una intensidad casi líquida. Esta versión del tejido se alinea con una de las grandes tendencias de la temporada: el glamour maximalista con espíritu noventoso, donde el brillo se convierte en protagonista absoluto.

Tracee Ellis Ross: tailoring satinado en clave escultórica
Tracee Ellis Ross llevó la tendencia a un terreno inesperado: el del tailoring estructurado. Su conjunto en tono durazno satinado, compuesto por una chaqueta entallada de hombros marcados y falda a juego, reinterpretó el traje clásico desde una óptica femenina y de alta costura. La chaqueta, cerrada al frente, presentaba un corte arquitectónico en la cadera y un broche joya que actuaba como único accesorio visible.
El satén, aplicado a una silueta rígida y geométrica, demostró su versatilidad. Ya no se limita a vestidos lenceros o siluetas fluidas; también puede sostener estructuras firmes y líneas depuradas. Esta fusión entre brillo y sastrería dialoga con una tendencia fuerte en alfombras rojas recientes: el power dressing reinterpretado con textiles nobles y acabados luminosos.

Fotos: Fotonoticias
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