A los 33 años, Rosalía es mucho más que una estrella pop global; es una artista cuyo trabajo se basa en la investigación y la inspiración previa antes de dar a luz un disco, y su nuevo álbum, Lux, lo confirma.

Dentro de esta producción hay una canción titulada Sauvignon Blanc que es una joya para los amantes del lifestyle y del vino, que demuestra el trabajo y el estudio que hay detrás de cada tema de la artista.
El rigor de Rosalía
Una de las historias más curiosas que rodea la creación de la canción es la corrección fonética que tuvo que realizar Rosalía. Según contó la artista, ella había grabado la canción pronunciando mal la cepa, y gracias a unos invitados que llegaron al estudio, la cantante se percató de que no estaba diciendo bien el nombre. Y no lo dudó: regrabó la canción completa.

Tiempo después, la artista confesó: "He tenido que regrabar mucho y corregir mucho, pero valió la pena porque aquí tenemos el álbum".
Este detalle no solo es una anécdota, sino que subraya la pureza y la búsqueda de la verdad que persigue Rosalía con su arte.
Despojarse del lujo para quedarse con el vínculo
La elección del Sauvignon Blanc no apunta a la ostentación. Aunque el nombre podría sonar lujoso, la letra revela lo contrario: un gesto de liberación emocional. Rosalía habla de deshacerse de objetos caros -“un Rolls‑Royce”, “un collar de perlas”, “el caviar”- para quedarse solo con el vínculo y con la persona amada.
¿Por qué Sauvignon Blanc? La mirada sommelier
Al aire, el equipo de Winexplorers se preguntó: ¿Por qué eligió esta cepa blanca y no otra bebida?

Fue entonces que Sol Tony compartió una profunda reflexión sobre por qué el Sauvignon Blanc es la elección perfecta para este mensaje lírico.
Tony argumentó que, a diferencia de lo que podría sugerir un título asociado al vino, Rosalía "no busca ostentación sino alivio", ya que esta cepa transmite exactamente lo que ella está buscando: "frescura, ligereza y despojo".
"En la canción, el vino funciona como metáfora de liberación, de soltar lo que pesa para quedarse con lo esencial. En este punto, el contraste es fundamental: un Champagne es sinónimo de lujo y celebración, mientras que el Sauvignon Blanc posee una elegancia mucho más silenciosa. Es un vino que no necesita ostentar y que se presta para una charla súper profunda. Es una cepa más austera en lo que representa socialmente", explicó.
Futuro "dorado": poesía y enología
La profundidad de la letra va aún más allá de la liberación. El equipo del programa destacó una frase poética y bellísima que también tiene sentido enológico: "En mi Sauvignon Blanc a tu lado mi futuro que será dorado".
Esta frase -que proyecta un vínculo duradero- se alinea con la realidad del vino, ya que cuando un blanco como el Sauvignon Blanc envejece, va ganando esas "tonalidades más doradas".

Finalmente, la elección del vino se interpreta como un símbolo de lazos humanos: el vino une, acompaña y profundiza vínculos. Compartir una copa es abrirse al otro y crear intimidad. La lección que deja Rosalía, a través de esta cepa francesa, es clara: lo simple también puede ser absoluto.
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