En una de las postales más comentadas en el calendario fashion, Luciana y Matilda Salazar volvieron a confirmar que el vínculo entre madre e hija también puede convertirse en una poderosa declaración de estilo.
Invitadas al desfile de la firma Pupetete en el imponente marco del Palacio Paz, ambas protagonizaron un momento que rápidamente captó la atención de críticos de moda y amantes del universo fashionista.
El foco, sin dudas, estuvo puesto en su paso por la pasarela: looks engamados en tonos dorado, donde la coordinación estética entre ambas no solo resultó armónica, sino también estratégica.
En tiempos donde el “twinning” gana cada vez más terreno, Luciana y Matilda llevaron este concepto a un nivel más sofisticado, con estilismos que dialogaban entre sí sin perder identidad.

Según detallaron desde la marca a GENTE, el diseño de Luciana fue una pieza exclusiva completamente bordada en piedras y canutillos en tono nude —su color predilecto—, pensada para resaltar su elegancia y personalidad. El trabajo artesanal, minucioso y cargado de textura, aportó ese brillo sutil que se mueve entre el lujo silencioso y el impacto visual propio de la alta costura.

A su lado, Matilda acompañó con un delicado "diseño de inspiración princesa", logrando una estética que reforzaba la idea de armonía sin caer en lo literal. La propuesta funcionó como un espejo estilístico: una versión lúdica y etérea que dialogaba con la sofisticación del look adulto.
Ambas creaciones fueron desarrolladas junto a Silvina Reggio, diseñadora de Pupetete, quien apostó por una narrativa donde el detalle, la textura y la construcción artesanal se convierten en protagonistas.

Pero más allá del resultado en pasarela, hubo un detalle que terminó de conquistar al público. Desde el equipo de la marca revelaron que, en las horas previas al desfile, Matilda no mostraba nervios sino pura felicidad: “Más que nerviosa, Matu estaba re contenta. Le encanta desfilar con su mamá”, compartieron a GENTE.
Esa naturalidad se trasladó directamente a la pasarela. Porque si algo dejaron en claro Luciana y Matilda Salazar es que, cuando la moda se combina con complicidad genuina, el resultado no solo es estético: es emocional. Y en ese equilibrio, lograron uno de los momentos más recordados del desfile.
Fotos: Cortesía Pupetete
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