El error más común al ventilar un departamento en invierno que puede empeorar la humedad – GENTE Online
 

El error más común al ventilar un departamento en invierno que puede empeorar la humedad

Cuando llega el frío, muchas personas evitan abrir las ventanas para conservar el calor dentro de casa. Sin embargo, cerrar completamente el departamento durante varios días puede terminar empeorando la humedad sin que uno lo note al principio.
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Es un problema muy común en invierno, sobre todo en departamentos chicos o con poca circulación de aire. Aunque parezca contradictorio, la humedad no aparece solamente por la lluvia o por filtraciones externas. Muchas veces se genera dentro de la propia casa por actividades cotidianas: cocinar, bañarse, secar ropa o incluso respirar.

El problema aparece cuando todo ese vapor queda acumulado en ambientes cerrados.

Muchas personas creen que abrir apenas una ventana unos minutos alcanza para ventilar, pero no siempre es suficiente. De hecho, uno de los errores más frecuentes es mantener las ventanas apenas entreabiertas durante horas pensando que así entra menos frío.

En realidad, eso muchas veces enfría paredes y vidrios sin generar una verdadera renovación del aire. Como consecuencia, la condensación aumenta y empiezan a aparecer olor a encierro, gotas en las ventanas o manchas de humedad en algunas zonas de la casa.

La clave suele estar en hacer ventilaciones cortas pero intensas. Abrir varias ventanas al mismo tiempo durante algunos minutos ayuda a renovar el aire más rápido y evita que el ambiente quede permanentemente húmedo.

Esto se vuelve todavía más importante en lugares donde se seca ropa adentro. Aunque parezca una solución práctica para el invierno, la ropa húmeda libera muchísima humedad al ambiente. Si no hay ventilación suficiente, el aire termina cargándose cada vez más.

Algo parecido ocurre después de cocinar o ducharse. Muchas veces el vapor queda circulando por toda la casa porque las puertas permanecen abiertas y el aire no tiene salida.

También influye la disposición de los muebles. En algunos departamentos, los placares o sillones pegados completamente a la pared dificultan la circulación de aire y favorecen la aparición de humedad en sectores específicos.

Es más común de lo que parece que las primeras señales aparezcan recién varios días después: olor raro, pintura inflada, rincones fríos o pequeñas manchas oscuras cerca de ventanas y techos.

Otro error habitual es pensar que el frío “seca” automáticamente el ambiente. En realidad, durante el invierno muchas casas acumulan todavía más humedad porque permanecen cerradas casi todo el tiempo.

Por eso, incluso en días fríos, suele ser recomendable generar algo de circulación de aire diariamente. No hace falta tener las ventanas abiertas una hora ni enfriar toda la casa. Muchas veces, unos minutos bien aprovechados alcanzan para mejorar bastante el ambiente.

Además, un espacio ventilado suele sentirse más cómodo incluso con bajas temperaturas. El aire encerrado y húmedo puede generar sensación de pesadez y hacer que el departamento se sienta todavía más frío.

En definitiva, cuando se trata de humedad en invierno, la clave no está solo en calefaccionar, sino también en renovar el aire de manera inteligente. Con pequeños cambios en la ventilación diaria, muchas veces es posible evitar problemas que después terminan siendo mucho más difíciles de solucionar.



 
 

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