La Organización Mundial del Turismo (ONU Turismo) volvió a destacar a la Argentina en su programa Best Tourism Villages, que reconoce a los pueblos rurales más atractivos del planeta. En la edición 2025, uno de los elegidos fue Villa Elisa, en Entre Ríos, que ya se ubica entre los candidatos a ser considerado oficialmente uno de los “más lindos del mundo”.
La noticia fue celebrada con una ceremonia en la propia localidad, que incluyó degustaciones de productos regionales, música típica y recorridos por los principales atractivos.
Entre ellos, el complejo termal, los históricos almacenes Francou y Don Leandro y el casco urbano que mantiene viva la huella de la inmigración europea. “La postulación es un orgullo porque pone en valor nuestra identidad cultural y turística”, expresó la intendente Susana Lambert durante el evento.

Ubicada a 30 kilómetros de la ciudad de Colón, Villa Elisa se fundó en 1890 gracias al impulso de Héctor Agustín de Elía, quien distribuyó más de 7.000 hectáreas para que cientos de familias europeas pudieran asentarse.
La mayoría provenía de Alta Saboya (Francia), Valais (Suiza) y Piamonte (Italia), y todavía hoy ese legado se percibe en la arquitectura, la gastronomía y la vida cotidiana del pueblo. Con el tiempo, la villa se consolidó como la tercera ciudad más poblada del departamento Colón, sin perder su esencia rural y apacible.

El complejo termal es uno de los grandes símbolos locales. Con 41 hectáreas, diez piscinas de diferentes temperaturas, un lago artificial y servicios de spa, alojamiento y gastronomía, se consolidó como uno de los espacios de bienestar más importantes de la Argentina. A este atractivo se suma el Balneario Municipal El Rocha, a pocos kilómetros de la ciudad, donde un arroyo de aguas cristalinas y poco profundas ofrece un entorno ideal para disfrutar del verano y conectar con la naturaleza.
La experiencia en Villa Elisa se completa con su gastronomía regional, marcada por recetas heredadas de inmigrantes y productos locales como embutidos, dulces y vinos entrerrianos. Los fines de semana, las ferias artesanales y las actividades culturales suman vida al casco urbano, convirtiéndolo en un destino cada vez más elegido por turistas que buscan tranquilidad, historia y descanso.
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