Hay pueblos donde la experiencia no pasa por la cantidad de actividades sino por la atmósfera. En el Valle de Calamuchita, al pie de las Sierras Grandes, se encuentra Amboy, una localidad de poco más de 200 habitantes que conserva una fisonomía colonial y un ritmo que invita a caminar sin mirar el reloj.
El pueblo está ubicado a unos 130 kilómetros de la ciudad de Córdoba y se despliega junto al Arroyo Amboy, cuyo curso marca buena parte de la vida local. Antes de la llegada de los españoles, estas tierras estaban habitadas por los comechingones. Tras la fundación de Córdoba en 1573 comenzó el proceso de ocupación colonial, huella que todavía se percibe en las construcciones bajas, las calles empedradas y el trazado urbano.
Amboy también tiene un capítulo relevante en la historia argentina: en 1800 nació allí Dalmacio Vélez Sarsfield, redactor del Código Civil. Su legado se conserva en el Museo Histórico Regional Dr. Dalmacio Vélez Sarsfield, que alberga alrededor de 2.000 piezas entre objetos arqueológicos, paleontológicos e históricos vinculados tanto a los pueblos originarios como a la evolución del pueblo.

El contacto con la naturaleza es uno de los principales motivos para visitarlo. A lo largo del arroyo se forman pequeñas ollas naturales y playas de arena que en verano funcionan como balneario. La zona cuenta con asadores y espacios para pasar el día, lo que la convierte en un plan ideal para combinar caminatas suaves con descanso junto al agua. El entorno también es propicio para el avistaje de aves y la fotografía de paisaje serrano.
A poco más de un kilómetro del casco urbano se encuentra un sitio arqueológico conocido como la cueva de las manos pintadas, donde pueden apreciarse pinturas rupestres atribuidas a los comechingones. Esta proximidad entre patrimonio cultural y entorno natural refuerza la identidad del lugar.

El calendario también suma atractivo. En febrero, el tradicional carnaval convoca a vecinos y visitantes con murgas, carrozas y música en vivo, generando un contraste vibrante con la calma habitual del pueblo.
En materia gastronómica, Amboy mantiene sabores bien locales: embutidos caseros, dulces artesanales y propuestas sencillas que se disfrutan sin formalidades. Uno de los clásicos más mencionados por quienes pasan por el pueblo son los sándwiches de la Pulpería del Indio.
Cómo llegar a Amboy
Desde Córdoba capital, el acceso es en auto por la Ruta Nacional 36, luego la Ruta Provincial 5 y finalmente la Ruta Provincial 23, que conduce directamente hasta Amboy.
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