Las Grutas, en la provincia de Río Negro, es uno de esos destinos que parecen romper todas las reglas: está en plena Patagonia pero tiene las aguas más cálidas y cristalinas del país, playas doradas, acantilados tallados por el mar y un clima que invita a quedarse horas mirando el horizonte.
Cada verano, miles de familias y grupos de amigos eligen este balneario por sus paisajes únicos, su fauna marina y la variedad de actividades que ofrece tanto en la playa como bajo el agua.
Lo primero que impacta al llegar es el color del mar. La transparencia se debe al mix perfecto entre las corrientes cálidas del norte y el asoleamiento que genera la forma del golfo, un fenómeno que crea un microclima ideal para el turismo y que transforma a Las Grutas en un clásico del verano argentino. El agua puede llegar a los 20°C, algo impensado para la latitud patagónica.

Aunque las playas céntricas concentran la mayor actividad, quienes buscan calma encuentran rincones increíbles a pocos kilómetros. Punta Perdices, con su arena blanca y agua turquesa, es la favorita de los que sueñan con una postal caribeña. Las Conchillas, cubierta de caracoles, parece un escenario cinematográfico. Y Punta Villarino combina arena dorada, silencio y la presencia frecuente de lobos marinos.
Bajo el agua, la experiencia es todavía más impactante. El Parque Subacuático, formado por barcos hundidos que hoy funcionan como arrecifes artificiales, es uno de los puntos de buceo más importantes del país.
Snorkeling, kayak y paseos náuticos permiten ver de cerca peces, lobos marinos, delfines y, entre agosto y octubre, ballenas. El balneario forma parte de un Área Importante para la Conservación de Aves (AICA), lo que lo convierte en una meca para los amantes de la observación de fauna.

Más allá de la playa, Las Grutas ofrece una costanera con gastronomía, heladerías, ferias y comercios, además de excursiones a San Antonio Oeste y al puerto, famoso por sus barcos varados. Con diez bajadas principales, infraestructura completa y una playa que se despliega a lo largo de tres kilómetros, es un destino que combina comodidad, naturaleza y aventura.

