A solo 135 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, Roque Pérez se posiciona como una escapada ideal para quienes buscan naturaleza, patrimonio y sabores auténticos sin alejarse demasiado. Ubicada al suroeste del conurbano bonaerense y accesible por la Ruta Nacional 205, esta localidad ofrece un recorrido por el corazón de la pampa, donde conviven la tradición rural, el arte y la memoria histórica.
Quienes visitan Roque Pérez pueden comenzar por el Complejo del Ferrocarril, donde el antiguo galpón de máquinas se transformó en el Galpón de Exposiciones Jorge Caro, un espacio cultural activo y multifacético. Aunque la estación dejó de operar en 2017, su edificio original funciona hoy como museo y homenaje a una época de esplendor ferroviario. Muy cerca, el Cine Club Colón —con más de 90 años de historia— fue completamente restaurado y se mantiene como uno de los íconos culturales de la zona.
Uno de los atractivos más destacados es la casa natal de Juan Domingo Perón. En esta vivienda de adobe, conservada con esmero, se pueden ver objetos personales, documentos y fotografías del expresidente. En el jardín, una araucaria centenaria se alza como testigo del pasado. También son imperdibles la plaza principal, la iglesia San Juan Bautista, y la Parroquia La Paz.

El turismo rural tiene aquí un protagonismo especial: Roque Pérez alberga la mayor concentración de almacenes de campo abiertos y funcionando de toda la Argentina. Cada uno tiene su sello: mostradores de madera centenarios, estanterías originales, retratos familiares, relatos de época y cocina casera abundante. El Almacén La Paz es uno de los favoritos, con historia ligada a personajes como Juan Manuel de Rosas y Juan Moreira.
Para quienes buscan una experiencia natural, el Refugio de Flora y Fauna Silvestre Laguna de Ratto y las orillas del Río Salado son ideales para descansar y reconectar con el entorno. Además, la localidad de Carlos Beguerie y los parajes rurales de La Paz y La Paz Chica complementan la oferta con paisajes tranquilos, caminos de tierra, silencios y postales de campo.

Roque Pérez invita a desacelerar, a reencontrarse con lo simple, con el sabor del pan recién horneado, el cine de barrio, la charla con vecinos y el legado de un país que aún se respira en sus pueblos.
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