El pueblo con menos de 100 habitantes que parece detenido en el tiempo y queda a 2 horas de CABA – GENTE Online
 

El pueblo con menos de 100 habitantes que parece detenido en el tiempo y queda a 2 horas de CABA

Este pequeño rincón bonaerense conserva construcciones históricas, calles arboladas y un ritmo pausado.
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A poco más de dos horas de la Ciudad de Buenos Aires, hay un pueblo donde el tiempo parece avanzar más lento. Ernestina, en el partido bonaerense de 25 de Mayo, es uno de esos destinos que no buscan impresionar con grandes propuestas, sino con algo más simple: silencio, historia y una identidad intacta.

Con una población que no supera los 100 habitantes, el lugar mantiene una escala mínima y un ritmo cotidiano que contrasta con la velocidad de la ciudad. Sus calles, rodeadas de campo abierto, invitan a caminar sin apuro y a reconectar con lo esencial.

Un recorrido por otra época

El casco urbano concentra algunos de los puntos más representativos del pueblo. Entre ellos se destacan la iglesia de estilo neogótico, el antiguo Teatro Argentino y el edificio del colegio Enrique Keen, que funcionó como internado hasta 1990.

Un pueblo ideal para bajar el ritmo.

Estas construcciones conservan su estética original y permiten imaginar cómo era la vida en los años de mayor crecimiento de la localidad. También aparece la vieja estación de tren, hoy sin funcionamiento, pero todavía símbolo del origen ferroviario del pueblo.

Uno de los espacios más pintorescos es el boulevard San Martín. Su trazado particular, con una fuente central, se diferencia del resto de las calles rurales. Allí, las palmeras y los naranjos —traídos desde las Islas Canarias— crean una postal inesperada para la llanura bonaerense y convierten al lugar en un punto ideal para fotos.

Una historia que alimenta el mito

Además de su arquitectura, Ernestina guarda una anécdota que se transmite de generación en generación. En 1925, el paso del entonces príncipe de Gales por la zona dejó una historia que todavía hoy genera curiosidad. Si bien existen versiones distintas sobre si el príncipe llegó a bajar del tren, el episodio forma parte del imaginario local y suma un atractivo singular a este pequeño destino rural.

La antigua estación de tren y las construcciones históricas reflejan el origen ferroviario y la identidad de Ernestina.

Una escapada sin apuro

Más allá de los puntos históricos, el mayor encanto de Ernestina está en su atmósfera. No hay multitudes, centros comerciales ni circuitos turísticos tradicionales. El plan es simple: caminar, recorrer, sentarse a charlar o armar un picnic en un entorno de campo abierto.

El pueblo forma parte de una tendencia cada vez más elegida: escapadas cortas a destinos pequeños donde la experiencia pasa por la tranquilidad y no por la cantidad de actividades.

Cómo llegar a Ernestina

Ernestina se ubica a unos 180 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires. Para llegar en auto, el camino más habitual es tomar la autopista Riccheri, continuar por la Ezeiza-Cañuelas y luego seguir por la Ruta 205 hasta conectar con la Ruta Provincial 30.

En el tramo final aparecen caminos de tierra que conducen directamente al pueblo. El viaje dura alrededor de dos horas y media, dependiendo del tránsito y del estado del camino.



 
 

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