El pueblo fantasma argentino que quedó abandonado y se puede recorrer como un museo a cielo abierto – GENTE Online
 

El pueblo fantasma argentino que quedó abandonado y se puede recorrer como un museo a cielo abierto

Calles de tierra, construcciones abandonadas y un silencio absoluto definen este destino donde la vida cotidiana se detuvo. Un rincón que invita a recorrer la historia reciente desde otro lugar.
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Hay lugares donde el paso del tiempo se vuelve visible en cada detalle. Estela es uno de ellos. Este pequeño pueblo bonaerense, hoy completamente deshabitado, se transformó en un destino particular para quienes buscan experiencias distintas, lejos de los circuitos turísticos tradicionales.

Ubicado en el partido de Puán, en el sudoeste de la provincia de Buenos Aires, el pueblo conserva calles de tierra, edificaciones antiguas y un paisaje que refleja lo que fue la vida cotidiana en otro momento.

Un pueblo que nació con el tren

Como muchos otros pueblos del interior, Estela creció alrededor del ferrocarril. Durante años, la actividad giró en torno a la estación: había escuela, almacén, comisaría y hasta espacios productivos que sostenían la economía local.

El tren no solo conectaba el pueblo con otras localidades, sino que también marcaba el ritmo de la vida social. Con el paso del tiempo, ese movimiento fue disminuyendo.

El cierre de los ramales en los años 90 marcó el inicio del abandono total que culminó en 2022.

El cierre de los ramales ferroviarios en la década del 90 fue un punto de quiebre. A partir de ese momento, la población comenzó a reducirse de manera progresiva. Las familias se trasladaron a otras ciudades en busca de oportunidades, y el pueblo fue perdiendo su actividad.

En 2022, con la partida de sus últimos habitantes, Estela quedó completamente vacío.

Un recorrido entre ruinas y memoria

Hoy, el principal atractivo es caminar por sus calles y observar lo que quedó. Las construcciones abandonadas, muchas de ellas aún en pie, permiten imaginar cómo era la vida en el lugar.

También se pueden recorrer los restos del ferrocarril, los silos y distintas estructuras rurales que sobreviven al paso del tiempo. El paisaje combina historia y deterioro, generando una atmósfera particular.

Las construcciones abandonadas de Estela reflejan el pasado ferroviario y la vida que alguna vez tuvo el pueblo.

El entorno, marcado por campos abiertos y caminos rurales, refuerza esa sensación de aislamiento. El silencio es absoluto y el cielo parece más amplio, sin interferencias.

Por eso, Estela empezó a atraer a fotógrafos, viajeros y curiosos interesados en destinos poco convencionales. Más que actividades, el plan es contemplar, recorrer y detenerse en los detalles.

Cómo llegar a Estela

Estela se encuentra a más de 600 kilómetros de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El viaje en auto demanda entre 7 y 8 horas, atravesando rutas nacionales y provinciales del sudoeste bonaerense.

También es posible llegar en micro hasta localidades cercanas del partido de Puán y desde allí continuar por caminos rurales.



 
 

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