La presencia de Emilia Mernes en Coachella 2026 no pasó desapercibida. Invitada por la artista brasileña Luísa Sonza, la entrerriana interpretó los temas “Bunda” y “Motinha 2.0” en uno de los escenarios más importantes del mundo, consolidando su proyección internacional. Sin embargo, además de su performance, fue su look el que acaparó todas las miradas y se volvió viral en redes sociales.
Para la ocasión, Emilia apostó por un estilo dark glam con tintes futuristas, de la mano de un diseño exclusivo de Celia Kritharioti. Se trató de un body suit completamente customizado, con transparencias estratégicas que delineaban la silueta y una estructura tipo corset que realzaba su figura.

El diseño se destacó por la presencia de múltiples aplicaciones de strass, piedras y cristales que reflejaban la luz del escenario, generando un efecto brillante y dinámico. A esto se sumaron cadenas metálicas y flecos que caían a lo largo de la prenda, creando movimiento en cada paso y potenciando el impacto visual durante la coreografía.
Uno de los puntos más llamativos del outfit fue su impronta sensual, pero equilibrada con una estética sofisticada. Las transparencias se combinaban con sectores bordados y detalles en negro profundo, logrando un contraste elegante que evitaba caer en lo excesivo. Además, la prenda incluía una base de red que aportaba textura y reforzaba el estilo edgy.

El estilismo se completó con medias de red y accesorios minimalistas que no competían con el protagonismo del vestuario. En algunas imágenes, también se la vio sosteniendo un abrigo oscuro, que sumó dramatismo a la puesta en escena fuera del escenario.
El beauty look de Emilia Mernes en su vuelta a los escenarios
En cuanto al beauty look, Emilia llevó el concepto al extremo con un maquillaje artístico y detallado. Su rostro se destacó por un delineado gráfico en tonos oscuros y plateados, acompañado de pequeñas piedras y strass adheridos alrededor de los ojos, creando un efecto casi etéreo. Las cejas se mantuvieron naturales, mientras que el rubor rosado en mejillas aportó frescura y contraste con la intensidad del maquillaje ocular.

Los labios, en tonos nude y con acabado mate, equilibraron el conjunto, permitiendo que la mirada fuera el foco principal. Este tipo de elección es clave en looks recargados, ya que evita una sobrecarga visual.
El peinado también jugó un rol importante. Emilia lució su cabello suelto, con volumen y ondas suaves, enmarcando el rostro y aportando un aire glamoroso. En el backstage, incluso se la vio con rollers, lo que anticipaba un styling pensado al detalle.

Con esta apuesta, Emilia Mernes no solo dejó su huella en Coachella, sino que reafirmó su identidad estética: audaz, moderna y en constante evolución. Su look se posiciona así como uno de los más comentados del festival y una referencia clara de las tendencias que marcarán la temporada.
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