En una tarde marcada por la inspiración artística, Tete Coustarot y su hija Josefina Villar compartieron un recorrido por un espacio de diseño donde cada detalle dialogaba con sus looks. Lejos de estridencias, ambas eligieron outfits que reflejan una elegancia natural, con guiños contemporáneos y una fuerte impronta personal.
Uno de los puntos clave del estilo de Coustarot fue la apuesta por el color. La conductora y referente de la moda lució un sweater amarillo vibrante, una elección que no solo iluminó su outfit sino también su presencia. Combinado con pantalón blanco y camisa clásica, logró un equilibrio perfecto entre frescura y sofisticación.
Este tipo de paleta, que mezcla tonos neutros con un acento fuerte, es uno de los recursos más efectivos para elevar un look sin perder simpleza.

Por su parte, Josefina Villar optó por una estética más urbana, con un top tejido de líneas verticales en tonos cálidos y un jean negro ajustado. La elección del diseño del top, con una trama que estiliza la figura, sumado al corte moderno del pantalón, construyó un outfit versátil y actual. El detalle del bolso cruzado completó un conjunto funcional, ideal para una jornada de recorrido y observación.
Otra de las claves que comparten madre e hija es la comodidad como eje central. Ninguna de las dos resignó movilidad ni naturalidad en una tarde en Espacio Pilar, que combinó interiorismo, instalaciones artísticas, propuestas de paisajismo y tendencias en arquitectura.

Desde los tejidos livianos hasta los cortes relajados, todo en sus looks estuvo pensado para acompañar el movimiento. En ese sentido, se alejaron de las tendencias rígidas y apostaron por prendas que dialogan con su estilo de vida.
El entorno también jugó un rol fundamental. Rodeadas de lámparas artesanales, texturas naturales y piezas de diseño, sus outfits parecían integrarse al espacio. Los materiales nobles, como fibras y tejidos, se replicaban tanto en la ambientación como en sus elecciones de vestuario, generando una armonía visual que potenció la escena.

Finalmente, la actitud fue el complemento imprescindible. Tanto Coustarot como Villar se mostraron relajadas, curiosas y conectadas con el ambiente. Esa seguridad, que trasciende la ropa, es quizás la clave más importante de cualquier look exitoso.
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