Detrás de la imponente fachada de estilo academicista francés del Hotel Savoy, sobre la tradicional Avenida Callao, se esconde uno de los cafés más elegantes y menos evidentes de la ciudad. Atravesar sus puertas giratorias implica ingresar a un verdadero palacio urbano, al mejor estilo Bidgerton.
El lobby despliega pisos de mármol pulido, columnas robustas con capiteles ornamentados y una sucesión de arcos que organizan el espacio con una simetría perfecta. Allí, casi como una extensión natural de ese hall monumental, aparece el café, integrado a la arquitectura original y resguardado del movimiento exterior.

El salón se estructura alrededor de un gran espacio central de techos altísimos, donde las molduras de yeso dibujan relieves florales y geométricos que sobreviven intactos desde principios del siglo XX.

Arañas colgantes de múltiples brazos caen desde el centro del cielorraso, multiplicando la luz sobre las superficies claras y dando un marco imponente, ideal para instagramear. Además, las paredes revestidas en tonos marfil y crema están interrumpidas por pilastras decorativas que enmarcan espejos verticales y aberturas de madera oscura. Esa combinación de materiales nobles -como el mármol, el bronce, la madera maciza y el vidrio biselado- crea una atmósfera solemne, pero a la vez da cierta sensación acogedora.
El mobiliario acompaña la escala del edificio sin competir con él: sillones tapizados en pana y terciopelo, mesas bajas de líneas clásicas y sillas de respaldo curvo se distribuyen de forma estratégica, permitiendo que el espacio respire.

Desde algunos sectores es posible observar los balcones interiores y los niveles superiores del edificio, que refuerzan la sensación de estar dentro de una residencia aristocrática más que en un hotel céntrico. La luz natural ingresa en diagonal desde los ventanales que dan a la avenida y se mezcla con la iluminación cálida de las lámparas, generando reflejos suaves sobre el mármol.

Inaugurado en 1910, fue concebido como uno de los hoteles más modernos y lujosos de Sudamérica. Su arquitectura responde a ese espíritu: proporciones monumentales, circulación amplia y una clara intención de impresionar a quien ingresa. El café, ubicado dentro de tal conjunto, conserva esa filosofía espacial y permite experimentar el edificio desde la quietud, apreciando detalles que muchas veces pasan inadvertidos en el tránsito cotidiano.

En medio de la ciudad contemporánea, este pequeño rincón ofrece una escena que remite a otra era: un café oculto dentro de un palacio porteño donde la arquitectura es, en sí misma, la verdadera protagonista.
Los precios del menú

- Café espresso: $5.700.
- Chocolate caliente: $7.800.
- Cappuccino italiano: $7.400.
- Medialunas (unidad): $2.400.
- Tostado de jamón y queso en pan de campo: $12.900.
- Croissant relleno de jamón y queso: $13.800.
- Cheesecake artesanal: $11.500.
- Torta del día: $10.900.
- Sándwich de miga tostado: $11.200.
- Bagel con salmón ahumado y queso crema: $18.900.
- Ensalada fresca de estación: $16.400.
- Risotto de hongos: $24.900.
- Salmón grillado con vegetales de estación: $29.800.
- Ojo de bife con papas rústicas: $31.500.
- Pechuga de pollo rellena con guarnición: $23.400.
- Pasta casera con salsa a elección: $21.700.
Un hotel centenario donde se alojó Einstein y se fundó un partido político argentino
En diciembre de 1914, uno de los elegantes salones del Hotel Savoy fue escenario de un hecho clave en la historia argentina: allí, el dirigente Lisandro de la Torre fundó el Partido Demócrata Progresista, consolidando al edificio como un punto de encuentro de la vida política nacional.

Con el paso de las décadas, sus habitaciones también recibieron a figuras internacionales y locales como Albert Einstein, Eva Duarte y el expresidente Arturo Illia, además de artistas y personalidades que transitaban el cercano circuito teatral de la Avenida Corrientes.

Su impronta aristocrática y su ubicación estratégica lo convirtieron en uno de los hoteles más prestigiosos de la Buenos Aires del siglo XX, un legado que todavía se percibe en cada uno de sus salones.






