En Nogoyá 3045, en el corazón de Villa del Parque, algo cambió la dinámica del barrio y modificó para siempre la rutina de la histórica Sede Capital de Racing Club. Ahí, donde desde hace décadas se respira una agitada vida social y deportiva, desde el 8 de enero late un nuevo corazón gastronómico que sintoniza a la perfección con la pasión de la hinchada.
Se trata de Lacadé, un bodegón temático que, a menos de un mes de su apertura oficial, logró un hito que pocos restaurantes pueden ostentar: colgar el cartel de sold out absoluto para lo que resta del verano.

El fenómeno no responde únicamente a la fidelidad incondicional del hincha, sino a una propuesta que buscó, desde el minuto cero, tocar la fibra íntima del fanático.
Al cruzar la puerta de la sede, la experiencia se vuelve inmersiva y es emocionante para cualquier académico. Es que el ambiente no está musicalizado con una playlist genérica; lo que baja desde los parlantes son las canciones que se cantan en la tribuna, generando un clima de cancha que acompaña el almuerzo o la cena.

Mientras los comensales disfrutan de una empanadita de carne de cortesía o de un fernet bien frío en un vaso metálico que despierta pasiones, dos pantallas reproducen en continuado las glorias que forjaron la identidad del club: los goles del campeonato de 2001, la alegría de 2014, la consagración de 2019 y los festejos recientes de 2025. Es un viaje emocional que convierte una simple salida a comer en un ritual de pertenencia.
Los guardianes del secreto y de la mística
Detrás de este éxito rotundo hay cuatro socios y amigos que prefieren mantener su identidad en el anonimato para que la única estrella sea Racing. Son gastronómicos de oficio y fanáticos de alma que, tras firmar contrato en junio 2025 bajo la gestión de Diego Milito, se propusieron crear un espacio con precios accesibles, porciones generosas y una estética cuidada al detalle.

Cuando el menú cuenta la historia
La carta es el corazón de la experiencia y fue diseñada con una picardía que el hincha celebra desde la primera lectura.

"Con un juego de 'naming', buscamos que la gente se ría y se emocione al leerla", confiesa uno de los creadores de este bodegón que tiene "platos pensados para compartir".
En el rubro de las entradas, la joya es la "Provoleta El Cilindro", que sale rellena de morrón, panceta y pesto por 15 mil pesos. También pisa fuerte la "Tortinesa de papa", una tortilla rellena de milanesa napolitana a $21.500, y la "Empanada de bondiola a la barbacoa", a $4.000.

La gran grieta gastronómica se abre en el terreno de las milanesas para cuatro personas, donde la elección define al comensal: por un lado está la "Militonesa", rellena de cheddar, cebolla caramelizada y panceta ahumada, en honor al Príncipe Diego Milito; y por el otro, la "Lichanesa", cargada de espinaca y provolone como tributo al ex capitán Lisandro López.

La parrilla también juega su partido apelando a la memoria emotiva de los campeones. Los fanáticos del Coco Basile no dudan en pedir el "Ojo de bife Elixir del Coco" ($32.500), una pieza macerada en whisky Jack Daniel’s Honey y miel, "en claro homenaje a su famosa frase y su gusto personal". Mientras que los nostálgicos de 2001 optan por la Bondiola a la "Mostaza Merlo" ($33.500). La historia más antigua del club tiene su lugar con el "Matambre de ternera a la Pizzuti" con fritas ($35.500), honrando al maestro de la gesta del '67 que consiguió el primer título mundial para un club de Argentina.
Pero la experiencia visual -y la más "instagrameable"- llega con la pasta: los "Sorrentinos Académicos" ($15.000) que son, literalmente, rayados en celeste y blanco, un detalle artesanal que obliga a sacar el celular antes de probar el primer bocado.

Y para el cierre dulce, la ironía fina del folclore futbolero explota con el "Volcán de dulce de leche Chelo Díaz". "Viene con helado de banana, por aquel partido contra Independiente donde se comió una banana en el medio del campo antes de hacer un gol histórico", recuerda el socio entre risas sobre el heroico clásico de 2020.

Alcen las copas
Para acompañar la comida -o para brindar con alegría-, la barra ofrece el trago estrella: "El cielito de Costas", una mezcla de jugo de ananá, Blue Curaçao, Ron Malibú y lima que tiñe la copa con los colores de la bandera y es furor en las redes sociales.

Esto apenas comienza
Desde su apertura, la respuesta del público superó las expectativas, al punto que están todas las reservas tomadas y cada vez que se abre una fecha -especialmente los días de partido- los lugares vuelan.
Pero el éxito no es casualidad: "Racing tiene casi 100 mil socios", destaca uno de los dueños dando a entender que la cantidad de hinchas que esperaban un lugar así es inmensa. "Abrimos oficialmente el 8 de enero y, la verdad, desde el momento cero tuvimos todas las reservas tomadas hasta mitad de febrero. Y de acá a fin de marzo tampoco hay lugar", comparte feliz ante el aluvión de fanáticos y sin haber abierto aún la agenda de abril.
Eso sí, lejos de relajarse, el equipo ya trabaja en la segunda etapa -¿segundo tiempo?- del proyecto, que arrancará en marzo y promete cambiar la dinámica del lugar. "Hoy tenemos 70 cubiertos activos, pero a partir de marzo vamos a duplicar esa cantidad: sumaremos 140 en total y un sector VIP con otros 30 lugares. Además, desde marzo el bodegón va a tener una entrada que permitirá entrar al restaurante sin ingresar a la sede".

La inauguración de esta segunda etapa llegará con un evento exclusivo que promete ser el sueño cumplido de cualquier fanático: una de estas noche los jugadores actuales, esos que defienden la camiseta cada fin de semana, se sentarán en sus sillas azules a disfrutar de una buena comida uniendo el fútbol y la gastronomía en un abrazo de gol.
Fotos: Gentileza Bodegón Lacadé


