Hay postres que parecen difíciles hasta que se descubren sus secretos. El mousse de chocolate es uno de ellos. Ligero, aireado y con un sabor profundo, tiene fama de receta de restaurante, pero en realidad se puede preparar con sólo tres ingredientes que todos tenemos en casa.
La clave está en el batido, la temperatura y un poco de paciencia. El resultado: una textura cremosa, sin esfuerzo y con la intensidad justa de cacao.
Ingredientes
-200 g de chocolate semiamargo (70 % de cacao recomendado)
-3 huevos
-1 cucharada de azúcar (opcional, según el gusto)
Versión sin huevo: se puede reemplazar por 200 ml de crema para batir (nata), logrando una textura igualmente aireada.
Preparación
1-Derretir el chocolate
çCortarlo en trozos y fundirlo a baño maría o en microondas en intervalos cortos, removiendo hasta que quede liso. Dejar entibiar.
2-Separar las claras de las yemas
Batir las claras a punto nieve con una pizca de sal. Si usás azúcar, incorporala en este paso para darle brillo y estabilidad.
3-Integrar
Mezclar las yemas con el chocolate tibio y, poco a poco, sumar las claras batidas con movimientos envolventes.
4-Reposar
Distribuir en copas o vasos y refrigerar al menos 3 horas (o toda la noche). El frío le da estructura y acentúa el sabor.
El toque final
Servilo con virutas de chocolate, crema batida o frutillas frescas. También podés sumar una pizca de sal marina o aceite de oliva suave para realzar los matices del cacao.
El resultado es un postre elegante, intenso y sin artificios: pura textura, sabor y contraste. Perfecto para una cena, una tarde especial o simplemente para darse un gusto, sin complicarse.
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