El huevo duro es uno de los alimentos más simples y, a la vez, más utilizados en la cocina. Aparece en ensaladas frescas, rellenos, tartas, picadas, desayunos y hasta como snack rápido para sumar proteína. Sin embargo, a pesar de su sencillez, prepararlo bien puede convertirse en un desafío: a veces queda con la yema demasiado blanda, otras se pasa de cocción y aparece ese borde gris verdoso poco atractivo, y lo más frustrante es cuando resulta imposible de pelar sin que se desarme.
La buena noticia es que hay una técnica muy fácil que asegura siempre el mismo resultado: un huevo duro perfecto, con la yema cocida en su punto y una cáscara que se desprende sin esfuerzo. Todo depende de controlar el tiempo de cocción y aplicar un truco final que marca la diferencia.
El tiempo justo para un huevo duro
El error más común es cocinar los huevos demasiado tiempo. Cuando la cocción se prolonga más de lo necesario, la proteína de la clara se endurece demasiado y la yema desarrolla ese color gris que indica sobrecocción.
La clave está en hervirlos entre 9 y 11 minutos
9 minutos: yema cocida pero aún tierna.
10 a 11 minutos: yema firme, pareja y con color amarillo intenso.
Más de 12 minutos es pasarse: la yema se reseca y pierde sabor.

El secreto para que se pelen fácil
El gran truco está en lo que pasa después del hervor. Apenas se cumple el tiempo de cocción, hay que retirar los huevos del agua caliente y sumergirlos de inmediato en un bowl con agua helada o bajo un chorro de agua fría durante al menos 5 minutos.
Este paso cumple dos funciones:
1-Corta la cocción al instante, evitando que la yema se pase.
2-Genera un choque térmico que separa ligeramente la cáscara de la clara, lo que hace que se desprenda con facilidad al pelarlos.
Cómo hacer un huevo duro
1-Colocar los huevos en una olla y cubrir con agua fría.
2-Llevar al fuego hasta que hierva.
3-Cocinar entre 9 y 11 minutos, según el punto deseado.
4-Retirar y pasar de inmediato a un recipiente con agua y hielo.
5-Dejar enfriar al menos 5 minutos.
6-Golpear suavemente la cáscara contra la mesada y pelar bajo un hilo de agua fría para que se desprenda sin esfuerzo.
Tips GENTE
Cáscara intacta: agregá una pizca de sal o unas gotas de vinagre al agua para reforzar la cáscara y evitar que se rompa durante la cocción.
Más fáciles de pelar: los huevos que tienen algunos días suelen pelarse mejor que los muy frescos.
Conservación: una vez cocidos, podés guardarlos en la heladera con cáscara hasta 5 días.
Variante práctica: si preferís la yema más cremosa, cocinalos 7–8 minutos: quedan entre pasados por agua y duros, ideales para ensaladas o tostadas.


