"Me atravesó": asegura Agustina de Alba al momento de recordar la primera visita que hizo a una bodega de vinos en Mendoza. Como si fuera un experiencia mística, cuenta que tenía tan solo 15 años cuando le pidió a su papá en unas vacaciones poder realizar esa excursión que marcó el resto de su vida. "No lo busqué. Entré y me puse a llorar", relata sobre ese fuerte sentimiento que se apoderó de ella y le marcó su exitoso camino profesional.
Sobre esa experiencia superior, dice a revista GENTE desde su bello atelier ubicado en Recoleta: "Era muy loco porque fue una revelación en la que no pensaba. Solo sentía piel de gallina. Pensá que mi papá ni toma vino. Para él era rarísimo. Fue algo que literalmente se me apareció...".
Luego de ese primer "llamado", Agustina hizo todo lo que debía hacer: terminó el colegio y estudió sommellerie. Egresó a los 19 años con medalla de honor y comenzó su carrera. En 2008 y 2012 fue elegida como “Mejor Sommelier de Argentina" y todos los ojos se posaron en ella. Durante años se dedicó con éxito a participar de los concursos más exigentes del mundo, trabajó en distintos países y en restaurantes de renombre.

Con su profesión consolidada, nuevamente sintió un llamado que la obligó a cambiar sus planes. Frente a todo pronóstico abandonó los protocolos del vino. Cambió los looks sobrios y elegantes por remeras de rock y se decidió por compartir de forma clara y cercana los conocimientos que había cosechado durante años de estudio y práctica.
"Después de 10 años de esa primera etapa, me di cuenta que ese no era mi objetivo. Quería que la gente le perdiera el miedo. Muchas veces se piensa que cuando se acerca un conocimiento a la gente es porque se simplifica. Yo no busco simplificar. Sentía que había cosas de vinos de las que nadie estaba hablando y se daban por sentado. Ese era el factor que hacía que la gente se aleje. Empecé a cuestionarme cosas de las reglas del buen sommelier", explica con claridad sobre los motivos que la llevaron a dar un innovador paso en su solida carrera.
Así fue como nació Hola Vino, su proyecto que ya cuenta con más de una década de vida, y con el que recorrió todos los rincones del país llevando a todos los curiosos respuestas a todas sus inquietudes sobre la bebida preferida de todos los argentinos.
De este modo, Agustina volvió a apostar por su intuición y comenzó a realizar catas de vino en un formato sin solemnidad. Lo que empezó para acercar a algunas personas a este fabuloso mundo se convirtió hoy en algo así como un taller-espectáculo. De hecho, se prepara para cerrar el año, luego de haber hecho una gira por todo el país, en el Konex el domingo 30 de noviembre en un encuentro en el que se esperan a 700 personas.

Sobre su multitudinaria llegada y gran convocatoria, dice con sinceridad: "No solo no me aterra que sean cientos de personas, sino que me encanta. Cuanta más gente va, más me gusta. De repente estoy en el escenario hablando, miro y veo muchas cabecitas. La energía se re siente".
Además, explica que sus seguidores participan una y otra vez porque entre fecha y fecha, todo cambia: "En cada edición las charlas van cambiando de acuerdo a lo que esté pasando con el vino argentino en función de los vinos que elegí para la cata".
En esta línea, argumenta: "Por ejemplo, el año pasado hablamos de las variedades criollas que es la variedad con más historia en Argentina. El primer viñedo que se plantó en Argentina fue en Santiago del Estero y era de criolla. Este año vamos a ver variedades ancestrales con mucha historia y cómo las variedades marcaron diferentes hitos. Además, ahora sumamos la presencia de enólogos. Ellos presentan el vino que ellos hicieron".
Lejos de los concursos y típico mundo protocolar del sommelier, Agustina se impuso como una de las comunicadoras y referentes más importantes de su área. Sobre su gran búsqueda en esta etapa de su carrera, dice: "Busco poner un tema específico del vino argentino en un contexto. Es una bebida cultural que tiene que ver con un paisaje, clima, un suelo y muchas cosas infinitas... A mi me gusta poner a la gente en contexto. Cuando se entiende de dónde nace el vino por estas razones, se pueden acercar de manera más fácil".

"Argentina era un país en el que se consumía 90 litros per cápita por año. El consumo fue bajando en pos de la calidad. Siento que gente se alejó y le da miedo tomar un vino con soda porque tiene miedo de arruinarlo", reflexiona sobre algunos de los motivos por los cuales ciertas personas sienten un respeto superior sobre esta bebida.
Con una actitud genuina, la sommelier dice: "Mi invitación es abierta a todo aquel que se quiera acercar al vino sin importar el nivel de conocimiento, edad o cuánto querés gastar en una botella. Lo que busco con este formato de cata es que sea una puerta de entrada y puedas llegar, si tenés ganas, a entender el vino en detalle... Hay un camino al que cualquiera puede sumarse".
Hoy, a sus 38 años y a más de 23 de esa vocación que la atrapó, confiesa: "Me pasa que nunca me aburro con mi profesión. Disfruto y amo todo lo que hago. Todos los días me despierto con ganas de seguir profundizando, hacer mejor las cosas, estudiar, viajar cuando puedo, probar vinos y nutrirme de toda esa información. Para mí, lo más importante es aprender para que ese conocimiento sea compartido. No me interesa aprender si ese conocimiento va a morir en mí"
Agustina de Alba comparte sus tres tips a tener en cuenta al momento de comprar un vino en el supermercado
A la hora de elegir un vino para todos los días, Agustina recomienda prestar atención a un dato clave: la añada. “La primera recomendación es que si vas a buscar un vino para todos los días, económico y accesible, tenés que buscar la añada, que es el año que aparece en la etiqueta, que sea la más cercana a hoy. Digo esto porque la gente muchas veces dice que quiere buscar un vino de tantos años atrás y no”.
Además, destaca un punto fundamental para potenciar el sabor: la temperatura. “La segunda recomendación es que ese vino tiene que estar fresco. Lo tenés que poner en la heladera. Eso potencia la fruta, la acidez y la frescura”, sostiene.

Cuando recorre góndolas de supermercado, dice inclinarse por una variedad emblemática. “A la hora de elegir un vino cuando voy al supermercado suelo elegir Malbec porque es nuestra variedad emblemática y se defiende de manera increíble en todos los rangos de precios y lugares”.
Por último, Agustina subraya que el aprendizaje real llega con la experiencia. “La única manera de aprender es bebiendo. Obviamente a consciencia con una copa de agua luego de la de vino. En ese beber está bueno para conocer nuevas variedades y poder leer diversas etiquetas. Recomiendo detenerse un minuto para ver de qué zona es y obtener detalles. Con el tiempo te vas a dar cuenta qué vinos te gustan más…”.
Para agendar
Agustina de Alba se presentará con Hola Vino, el ciclo que desde hace una década acerca el mundo del vino a la gente de manera relajada y accesible, el próximo domingo 30 de noviembre en el Konex a las 19 horas. Todos los participantes deben tener más de 18 años.
Prensa: Produce Crack.
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