Las papas fritas parecen fáciles, pero no siempre salen como uno quiere: a veces quedan blandas, se doran de más por fuera y quedan crudas por dentro, absorben aceite o pierden crocancia a los cinco minutos. La diferencia no está en tener una freidora profesional, sino en respetar algunos pasos clave.
Con estos seis trucos, las papas fritas quedan más doradas, crocantes y parejas, incluso en una cocina común.
1- Elegir bien la papa
El primer paso para que las papas fritas salgan bien es elegir una papa que sirva para fritura. Aunque parezca un detalle menor, no todas responden igual: algunas tienen más agua y terminan quedando blandas o absorbiendo demasiado aceite. Las mejores suelen ser las más firmes, grandes y con pulpa clara, porque logran una textura más seca y crocante.
2- Cortarlas parejas
Otro punto clave es el corte. Cuando los bastones quedan desparejos, el resultado se arruina: los más finos se doran demasiado rápido y los gruesos quedan crudos por dentro. Para que la cocción sea pareja, conviene tomarse un minuto extra y cortar todas las papas del mismo tamaño, sin mezclar grosores.
3- Enjuague clave
Una vez cortadas, un truco que cambia todo es enjuagarlas en agua fría. Ese paso ayuda a sacar el almidón superficial, que es lo que muchas veces hace que se peguen entre sí o que queden con una textura más blanda. Con un par de enjuagues rápidos alcanza para mejorar muchísimo el resultado.
4- Secado previo
Después del enjuague viene un momento que muchos saltean y es determinante: secarlas bien. Si las papas entran mojadas al aceite, además de salpicar, bajan la temperatura de cocción y terminan “hervidas” en vez de fritas. Secarlas con papel de cocina o con un repasador hasta que queden sin humedad es una diferencia enorme.
5- Doble cocción
El truco más importante para lograr papas realmente crocantes es la doble cocción. Primero se fríen a temperatura media para que se cocinen por dentro sin dorarse. Luego se retiran, se dejan reposar unos minutos y se vuelven a freír con el aceite bien caliente para lograr el dorado y la costra crujiente. Esa segunda pasada es la que convierte unas papas comunes en papas “de restaurante”.
6- El toque final
Por último, el final también importa: conviene escurrirlas bien y salarlas recién cuando salen del aceite. Si se apilan calientes o se las sala antes, largan vapor y humedad, y pierden crocancia rápido. Con un buen escurrido y sal al final, quedan doradas, crocantes y listas para comer.
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