Tener hierbas frescas en casa ya no es un privilegio reservado solo a quienes cuentan con patio o balcón. Hoy, es posible armar una mini huerta de interior en la cocina, el lavadero o incluso el living, con especies que crecen bien todo el año, requieren pocos cuidados y transforman cualquier plato con solo unas hojas recién cortadas.
El gran secreto está en elegir hierbas que se adapten bien a la luz indirecta, temperaturas estables y macetas pequeñas. La buena noticia es que hay varias que cumplen estas condiciones y además son muy fáciles de mantener.
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Una de las más elegidas es la albahaca. Aunque ama la luz, puede crecer perfectamente cerca de una ventana con buena claridad. Necesita riego regular, sin encharcar, y agradece que se le corten las hojas con frecuencia: eso estimula su crecimiento. Es ideal para pastas, ensaladas, pizzas y salsas.
La menta es otra aliada infalible para interiores. Resistente, de crecimiento rápido y muy aromática, se adapta bien incluso a espacios con luz moderada. Se puede usar tanto en infusiones como en postres, ensaladas y bebidas frescas. Conviene cultivarla sola, ya que sus raíces tienden a expandirse con fuerza.
El romero también puede crecer en interior, siempre que tenga buena luz natural. Es una hierba más rústica, que requiere riegos espaciados y macetas con buen drenaje. Su aroma intenso es perfecto para carnes, papas al horno y verduras asadas.
El orégano es una excelente opción para quienes buscan sabor sin demasiadas exigencias. Tolera bien los ambientes secos, necesita riego moderado y se adapta muy bien a macetas pequeñas. Es ideal para salsas, pizzas y platos al horno.
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La cebollita de verdeo es una de las más prácticas para interiores. Incluso se puede cultivar a partir de un resto comprado en la verdulería, colocándolo en agua hasta que largue raíces y luego pasándolo a tierra. Crece rápido y se usa a diario en ensaladas, tartas, salteados y guarniciones.
Para que estas hierbas crezcan sanas durante todo el año, hay algunos cuidados básicos que conviene respetar. El primero es la luz: lo ideal es ubicarlas cerca de una ventana, donde reciban claridad natural sin sol directo extremo. El segundo es el riego: la mayoría prefiere una tierra húmeda pero nunca encharcada. Regar de más es uno de los errores más comunes.
También es importante usar macetas con buen drenaje y girarlas cada tanto para que crezcan parejas. Cortar las hojas con frecuencia no solo sirve para cocinar: además ayuda a que la planta se fortalezca y siga brotando.
Tener hierbas de interior no solo es práctico: también suma verde, aroma y una conexión diaria con lo natural. Además, cocinar con ingredientes recién cortados eleva cualquier receta sin esfuerzo y reduce la necesidad de comprar atados que muchas veces se desperdician.
Con una repisa luminosa, algunas macetas y un poco de constancia, es posible disfrutar todo el año de una huerta urbana a pequeña escala. Y lo mejor: sin salir de casa.
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