La joya bonaerense declarada Reserva de Biósfera por la UNESCO que combina playas, albufera y naturaleza única – GENTE Online
 

La joya bonaerense declarada Reserva de Biósfera por la UNESCO que combina playas, albufera y naturaleza única

Un refugio perfecto para quienes buscan naturaleza, calma y paisajes fuera del circuito masivo.
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A simple vista, parece un destino más de la Costa Atlántica. Pero basta entrar en Mar Chiquita para entender por qué este rincón del sudeste bonaerense fue reconocido en 1996 por la UNESCO como Reserva de Biósfera, un título que solo reciben los ecosistemas más valiosos y mejor conservados del planeta. Playas amplias, silencio, fauna diversa y un paisaje que cambia con el viento lo convierten en uno de los lugares más singulares para vacacionar, explorar y desconectar.

El corazón de Mar Chiquita es su albufera, un accidente geográfico excepcional: una laguna costera de agua salobre protegida del mar por un cordón de arena. Solo existen cuatro formaciones similares en el planeta, y esta es la única en Argentina. Su riqueza ecológica es tan extraordinaria que más de 178 especies de aves la eligen cada año para descansar, alimentarse o nidificar.

Un ecosistema único donde conviven dunas, albuferas y una biodiversidad excepcional.

Este espejo de agua recibe el aporte de ríos y arroyos provenientes del continente y, a la vez, se mezcla con el agua marina, generando un ecosistema vibrante donde conviven peces, moluscos, reptiles, pastizales, dunas y bosques. Lagartijas de las dunas, aves migratorias del hemisferio norte, remolinera común, chorlos y falaropos son parte del inmenso patrimonio natural que protege la reserva.

Mar Chiquita también es costa: 67 kilómetros de playas amplias, tranquilas y poco intervenidas, ideales para quienes buscan descansar lejos del movimiento de otros balnearios. Desde Santa Clara del Mar hasta Playa Dorada, las localidades del partido mantienen un espíritu relajado, con balnearios familiares, ferias artesanales, gastronomía casera y una vida cultural que se enciende en verano.

Playas extensas y un entorno preservado que invita al descanso y la desconexión.

Turismo rural, historia y naturaleza viva

Mar Chiquita es una mezcla perfecta entre lo natural y lo cultural. A los senderos y miradores que recorren la reserva, se suman propuestas rurales que reflejan el espíritu gauchesco de la región.

Las cabalgatas, el avistaje de aves, los paseos fotográficos y las caminatas guiadas permiten conocer, de cerca, un ecosistema que se adapta a los ritmos del viento, la marea y las estaciones.

La zona núcleo de la reserva puede recorrerse mediante visitas guiadas que parten desde la Ruta 11 y atraviesan estancias privadas hasta llegar al puesto de guardaparques. Allí se abre un mundo de juncales, dunas vivas, playas solitarias y especies protegidas.

Cómo llegar desde Buenos Aires

Desde la Ciudad de Buenos Aires se toma la Autopista Buenos Aires – La Plata, luego la Ruta Nacional 2 y, cerca del kilómetro 483, las señalizaciones conducen directamente hacia Mar Chiquita. El viaje dura algo más de cuatro horas.



 
 

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