Las claves del beauty look nupcial de Rocío Hazán Galán, según sus estilistas: "efecto 'skincare'" y "rostro despejado" – GENTE Online
 

Las claves del beauty look nupcial de Rocío Hazán Galán, según sus estilistas: "efecto 'skincare'" y "rostro despejado"

Tras el impacto de su estilismo de boda, GENTE conversa con Marcia Troanes y Mabby Autino, las artífices del peinado y maquillaje de la hija de Lucía Galán, quienes revelan los secretos de una apuesta natural que ya marca tendencia entre las futuras novias.
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La boda de Rocío Hazán Galán no solo fue uno de los eventos sociales más comentados de la semana, sino también una verdadera fuente de inspiración para el universo nupcial. Hija de Lucía Galán, la novia deslumbró en una celebración que se desplegó en dos momentos —el civil en el Registro de la calle Uruguay y una gran fiesta en Astilleros Milberg, en Benavídez— y reunió a figuras como Ángel de Brito, Verónica Lozano, Patricia Sosa, Sandra Mihanovich y Marcela Morelo.

Con una impronta elegante y profundamente emotiva, Rocío no solo captó todas las miradas por su vestido de línea imperio en seda blanca, sino también por un beauty look que rápidamente empezó a circular entre especialistas, asesores de imagen y futuras novias en busca de referencias reales y actuales.

Es que, lejos de los estilismos recargados, la hija de la reconocida artista marcó agenda con una apuesta clara: despejar el rostro y convertirlo en el gran protagonista en clave "natural". Un enfoque que hoy se posiciona como una de las claves más buscadas dentro de las tendencias nupciales contemporáneas.

Pelo con protagonismo estratégico: "naturalidad pulida y rostro despejado", la palabra de Marcia Troanes

Si hubo una decisión que estructuró todo el beauty look de Rocío Hazán Galán fue clara: el rostro debía ser el centro de la escena. Y el peinado, lejos de competir, se pensó como un marco sutil pero preciso.

“Trabajamos pensando en los dos momentos: el civil y la ceremonia”, cuenta la peinadora Marcia Troanes, quien acompañó a la novia en cada prueba con un objetivo clave: que se reconociera en el espejo. “Siempre busco que la novia logre verse con el look que tiene en mente, que realmente se reconozca”, suma.

Marcia Troanes durante el proceso de peinado de Rocío Hazán Galán el día de su boda.

Para el civil, la elección fue una cola alta tirante, pulida y lacia, un clásico contemporáneo que combina sofisticación con impacto visual. “Probamos también un recogido sobre la misma base, pero el que mejor dialogaba con el outfit fue la cola alta”, detalla.

En este punto, aparece una de las claves técnicas que muchas novias pasan por alto: la precisión. “Son peinados que requieren mucha precisión, porque cada pelo tiene que estar perfectamente en su lugar y verse impecable desde todos los ángulos”, explica. ¿El diferencial? Evitar el efecto wet. “No quería un acabado que dé aspecto de mojado”, aclara, marcando una diferencia sutil pero fundamental.

Rocío Hazán junto a su papá en el civil.

Para la ceremonia previa a la fiesta, en cambio, el enfoque viró hacia una versión más etérea, pero igual de pensada. El pelo suelto con ondas fue la base, aunque con ajustes estratégicos que definieron el resultado final.

Trabajé mechones delanteros más estirados hacia la sien, no tan caídos, para darle más amplitud al rostro y a la mirada”, explica Troanes. Ese pequeño gesto técnico es, en términos de servicio, una gran clave: despejar sin endurecer.

Las ondas, por su parte, se mantuvieron en una línea descontracturada, pero con una decisión puntual que elevó el look: la altura de inicio. “Hice que empezaran aproximadamente a unos 10–15 cm desde la raíz. Ese ajuste fue clave”, revela. Este detalle no solo aporta sofisticación, sino que evita recargar la zona superior del rostro, manteniendo esa sensación de ligereza que dominó todo el estilismo.

Lucía Galán junto a su hija el día de su boda.

Lejos de responder a una tendencia puntual, el peinado se construyó desde la identidad. “Ella es muy única y prevaleció la idea de seguir siendo ella misma. La decisión principal fue mantener el rostro despejado y lograr un equilibrio entre prolijidad y naturalidad”, resume la estilista.

Como dato íntimo de este viaje estilístico que Marcia Troanes guardará entre sus travesías profesionales, recueda que las pruebas se realizaron en la casa de Lucía Galán, quien estuvo presente en todo momento con su hija. “La ayudaba y la miraba con mucho amor”, recuerda Troanes, dejando entrever que, más allá de lo estético, el beauty look también se construyó desde lo emocional.

Piel “glowy” y efecto segunda piel: Mabby Autino analiza el maquillaje que no se nota (pero se ve)

Si el peinado tuvo como misión despejar, el maquillaje acompañó con una premisa igual de clara: potenciar sin cubrir. La responsable fue Mabby Autino —maquilladora de Lucía Galán—, quien fue convocada especialmente para diseñar el look nupcial de Rocío con un año de anticipación, según detalla a revista GENTE.

“Rocío tiene unos ojos y una piel alucinante. Se la cuida mucho, y la preparamos bastante para que luzca aún más radiante”, cuenta. Y ahí aparece una de las grandes claves de este beauty look: el trabajo previo. Antes incluso de pensar en bases o sombras, el foco estuvo puesto en la calidad de la piel.

Según cuenta a GENTE la maquilladora Mabby Autino, su trabajo estuvo enfocado en que la piel se note lo más "natural" posible.

El resultado fue una apuesta alineada con una de las tendencias más fuertes del maquillaje nupcial actual: la piel “glowy” o efecto skincare.

Mi trabajo estuvo enfocado en que no se note que tenía productos, que se vea con la piel humectada. Respeté su blanco natural, que es increíble”, explica Autino. En otras palabras, un maquillaje que no tapa, sino que deja ver.

El concepto no es menor: hoy, el lujo en maquillaje pasa por parecer “sin maquillaje”. Una piel saludable, luminosa y fresca, que en fotos se traduce mucho mejor que los acabados pesados o excesivamente mates.

El maquillaje que Rocío Hazán lució el día de su boda, realizado por Mabby Autino.

Civil de día: el mito del brillo, puesto en jaque

Para el casamiento por civil, que tuvo lugar al mediodía, la elección fue un maquillaje natural con pequeños acentos estratégicos. “Sí hicimos una leve definición de ojos, pero nada muy marcado. Usamos sombras un poco brillosas para que luzca más natural, no tan mate”, revela.

Y acá deja una de esas claves que funcionan casi como tip directo para futuras novias: el brillo no es exclusivo de la noche. “Uno a veces tiene el criterio de que si pone brillo es más para algo de noche, y en realidad en las fotografías de día el brillo se ve más natural”, explica. Un cambio de paradigma que, en tiempos de bodas hiper fotografiadas, cobra total relevancia.

El beauty look de la hija de Lucía Galán para el civil, orquestado por Mabby Autino y Marcia Troanes.

Hice una mezcla de tonos nude con un tono bordó para que los ojos se vieran más verdes".

Para la gran celebración, el maquillaje mantuvo la misma lógica de naturalidad, pero sumó definición en puntos clave. La piel volvió a ser protagonista —“súper glowy, con mucha definición de rasgos”—, mientras que los ojos se trabajaron con una paleta pensada casi a medida.

“Hice una mezcla de tonos nude con un tono bordó, porque en sus ojos —que no sabés si son amarillos o verdes— hacía que se vieran más verdes todavía”, detalla. El resultado: una mirada intensa pero sofisticada, con sombras bien esfumadas y un delineado tipo foxy eyes que elevó el conjunto sin endurecerlo.

Mabby Autino explica a GENTE: "El resultado del maquillaje fue una mirada intensa pero sofisticada, con sombras bien esfumadas y un delineado tipo foxy eyes que elevó el conjunto sin endurecerlo"

Como manda el manual (y la experiencia), todo fue waterproof. “Ella decía que no iba a llorar, pero no se puede confiar en las emociones”, cuenta entre risas. Porque si algo define a los maquillajes nupciales actuales es su capacidad de resistirlo todo: lágrimas, abrazos y horas de celebración.

Entre la calma de la novia y la emoción del entorno: “Rocío estaba muy relajada, las nerviosas eran sus amigas"

El clima previo también fue parte del resultado. "La verdad que ella super relajada, las que estaban nerviosas eran sus amigas, en un momento les dije 'chicas, ustedes la van a poner más nerviosa que ella misma'", recuerda Autino.

Asimismo, la maquilladora profesional suma un dato clave de la entrega y el detalle de Rocío Hazán el día de su boda: "La verdad que ese día, Rocío estaba muy movidita, porque estaba terminando detalles de la boda. Preparó personalmente unos regalos especiales para sus amigas que la iban a estar acompañando ese día, y cuando terminó de organizarse, recién ahí comenzamos con el make-up".

El beauty look de Rocío Hazán para el día de su boda.

Sobre si el ambiente que se vivió durante toda la preparación, horas antes de la ceremonia, Mabby Autino cuenta: "Luego llegó Lucía cantando y bailando, ella siempre super divertida y buena onda, y las amigas empezaron a abrir el champagne y se armó la fiesta".

En ese contexto distendido, la novia incluso compartió sus votos con el equipo antes de la ceremonia. “Los leyó rápido para no emocionarse”, cuenta la maquilladora, dejando ver el emotivo e íntimo momento que Rocío Hazán vivió previo a dar el 'Sí, quiero'.



 
 

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