El vestido fue, sin dudas, una de las grandes estrellas del cumpleaños número 7 de Francesca de Paul. La hija de Cami Homs y Rodrigo de Paul celebró este fin de semana con una fiesta soñada, aunque su cumpleaños había sido el pasado 15 de enero, y su look estuvo completamente alineado con la estética de fantasía que dominó cada rincón del festejo.

Diseñado especialmente para ella, el outfit respondió al deseo de Fran de sentirse parte de un universo mágico. “Su outfit hecho especialmente para ella. Todo lo que quería”, escribió Cami en un posteo en redes sociales donde mostró de cerca cada detalle del vestido.

Un diseño etéreo, romántico y pensado a medida
El vestido, en un delicado tono rosa empolvado, estuvo confeccionado en capas de tul suave que aportaron volumen y movimiento, logrando una silueta liviana y etérea. La falda, amplia y vaporosa, combinó transparencias sutiles con aplicaciones que sumaron textura y brillo sin perder la armonía.
El corpiño, de líneas simples, se destacó por su delicadeza: tirantes finos, un frunce central y un lazo sutil que reforzó el aire romántico del diseño. En la parte trasera, el vestido sorprendió con un trabajo de cintas entrecruzadas, tipo corset, que aportó un guiño clásico y artesanal.

Como complemento, Fran llevó un peinado prolijo pero natural, con el cabello recogido parcialmente, ideal para acompañar un look infantil sin rigideces, y calzado cómodo en tonos neutros que respetó la lógica de una fiesta pensada para jugar y disfrutar.

Un vestido en sintonía con una Candy Land de ensueño
La elección del vestido no fue casual. La temática del cumpleaños fue “Candy Land”, un concepto que transformó el jardín en un universo pastel poblado de dulces gigantes, globos en tonos suaves, inflables multicolores y una estética que parecía salida de un cuento ilustrado.
En ese contexto, el vestido de Fran se integró a la perfección: el rosa empolvado dialogó con los celestes, lilas y amarillos del decorado, mientras que el tul replicó la sensación de liviandad y fantasía que dominó toda la ambientación.

La torta, los juegos y hasta los inflables acompañaron esa idea de mundo dulce, donde la protagonista fue Fran, vestida exactamente como lo había soñado para celebrar un nuevo año rodeada de su familia y amigos.
El resultado fue una postal inolvidable: una nena feliz, un vestido hecho a medida y una fiesta donde cada detalle, desde la decoración hasta el look, estuvo pensado para que el cumpleaños número 7 quedara grabado como un recuerdo perfecto.

