Los errores más comunes al limpiar los pisos (y cómo evitarlos) – GENTE Online
 

Los errores más comunes al limpiar los pisos (y cómo evitarlos)

Limpiar los pisos parece una tarea sencilla, pero algunos hábitos cotidianos pueden dañarlos o volverlos opacos sin que lo notemos. Te contamos qué errores evitar y cómo mantenerlos siempre impecables.
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El piso es una de las superficies que más sufre el paso del tiempo y el uso diario. Entre pisadas, humedad, polvo y productos de limpieza inadecuados, no es raro que pierda brillo o que aparezcan marcas difíciles de sacar. La buena noticia es que la mayoría de los problemas tienen solución si se corrigen algunos errores frecuentes.

Uno de los fallos más comunes es usar demasiada agua al trapear. Aunque parezca que más líquido limpia mejor, el exceso puede ser un verdadero enemigo, especialmente en pisos de madera o flotantes. El agua se filtra entre las juntas, genera humedad y termina deformando las tablas o levantando el laminado. La clave es pasar el trapo apenas húmedo, nunca empapado.

Otro error habitual es mezclar productos de limpieza sin leer las etiquetas. El vinagre, la lavandina y el amoníaco son eficaces por separado, pero combinarlos puede provocar reacciones químicas peligrosas o manchas imposibles de remover. Lo ideal es elegir un solo producto según el tipo de piso —cerámico, madera, vinílico o porcelanato— y usarlo diluido en la proporción indicada.

También se suele descuidar el barrido previo. Trapear directamente sin retirar el polvo o las partículas pequeñas provoca micro-rayas, especialmente en pisos brillantes. Un buen barrido o aspirado antes de pasar el trapo húmedo alarga la vida del material y evita ese aspecto opaco tan común.

El uso de trapos o mopas sucios es otro clásico que juega en contra. Aunque no se note, cada pasada con un trapo saturado de suciedad solo esparce más mugre por el ambiente. Lo ideal es enjuagarlo con frecuencia durante la limpieza y lavarlo a fondo después de cada uso.

En pisos de madera o flotantes, un error frecuente es abusar de los limpiadores con cera. Al principio parecen dar brillo, pero con el tiempo dejan una película que atrapa el polvo y genera manchas desparejas. Lo mejor es aplicar productos específicos para madera una vez cada tanto y mantener la limpieza diaria solo con un trapo húmedo y agua tibia.

Por último, no secar correctamente el piso puede dejar manchas o hacer que se acumule humedad en rincones. Un repaso con un trapo seco o una mopa de microfibra al final del proceso asegura un acabado brillante y sin residuos.

Un tip extra: colocá felpudos en las entradas para evitar que la tierra y la humedad entren a casa, y usá protectores en las patas de las sillas y muebles. Son pequeños detalles que hacen una gran diferencia para mantener los pisos como nuevos por más tiempo.



 
 

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