Laurita Fernández vivió una jornada consagratoria en Mar del Plata. A días de haber sido reconocida con el Estrella de Mar a Mejor Actriz de Comedia, la bailarina y actriz dejó su huella —literalmente— en la tradicional vereda del Hotel Hermitage, donde artistas y figuras históricas del espectáculo argentino inmortalizan sus manos. Un gesto simbólico que la ubica en una misma línea con leyendas del teatro y la escena nacional.
Pero si hubo algo que también dejó marca fue su look.
Las claves del look en tendencia de Laurita Fernández
Para la ceremonia, la bailarina y actriz apostó por un little black dress reinterpretado en clave contemporánea, confirmando que el minimalismo bien ejecutado nunca falla.
Lejos de lo clásico o previsible, eligió un conjunto de dos piezas de la firma El Tesoro, que dialoga directamente con una de las tendencias más fuertes del momento: el regreso del corset, pero en versión renovada.

La actriz lució un corset construido a partir de 20 piezas ensambladas, una moldería híbrida que fusiona tres universos en uno: la estructura clásica del corset, la sofisticación de un top y la funcionalidad de un chaleco. El resultado es una prenda que esculpe sin rigidizar, que celebra la silueta sin aprisionarla. Una pieza que habla de poder, pero también de evolución estética.
Sobre esa línea, el corset —que durante décadas fue asociado a la incomodidad o a cánones restrictivos— hoy reaparece como símbolo de autonomía estilística. Figuras internacionales como Margot Robbie, Hailey Bieber y Millie Bobby Brown ya lo adoptaron en versiones bustier, combinándolo con camisas masculinas, blazers oversize o vestidos etéreos. En pasarela y en street style, la prenda dejó de ser lencería estructural para convertirse en declaración de moda.

Laurita se sumó a esa corriente con una lectura elegante y local. Completó el estilismo con una mini de silueta evasé, de tiro medio a bajo, con delicada puntilla aplicada a mano en el ruedo y cierre invisible lateral. El contraste entre la estructura del corset y el movimiento suave de la falda generó equilibrio visual: firmeza arriba, liviandad abajo.
El negro, elegido con intención, reforzó la idea de sofisticación atemporal. Sin excesos, sin artificios, dejando que la construcción textil hablara por sí sola. En una noche donde el homenaje era a la trayectoria, Laurita demostró que también está escribiendo la suya en clave de estilo.
Las mejores fotos de la impresión de manos de Laurita Fernández en la vereda del Hotel Hermitage






