Para quienes trabajan de forma independiente en Argentina, el monotributo es una herramienta fundamental, pero también puede convertirse en un problema si no se revisa periódicamente. Antes de mitad de año, hay una serie de trámites y controles básicos que conviene hacer para evitar deudas, sanciones o inconsistencias que después son más difíciles de resolver.
Uno de los puntos centrales es verificar la categoría del monotributo. A lo largo del año, los ingresos pueden cambiar y quedar desfasados respecto de la escala correspondiente. Aunque la recategorización tiene fechas formales, revisar con anticipación cuánto se facturó permite anticiparse y evitar errores. Estar mal categorizado puede generar deudas retroactivas y multas, incluso si fue por desconocimiento.
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Otro aspecto clave es el estado de los pagos mensuales. Muchas veces, por un descuido o un problema con el débito automático, se acumulan cuotas impagas sin que el contribuyente lo note. Ingresar al portal de AFIP/ARCA y chequear que no haya períodos adeudados es una forma simple de evitar intereses y bloqueos. Regularizar pequeñas deudas a tiempo siempre es más fácil que hacerlo meses después.
También es importante revisar los datos personales y fiscales cargados en el sistema. El domicilio fiscal electrónico, el correo y el teléfono deben estar actualizados, ya que AFIP utiliza esos canales para enviar notificaciones importantes. No leer un aviso a tiempo puede derivar en sanciones automáticas, incluso si el trámite era sencillo de resolver.
La facturación es otro punto sensible. Conviene controlar que los comprobantes emitidos sean correctos, que no falten facturas y que se esté usando el tipo adecuado (A, B o C, según corresponda). Errores frecuentes como fechas incorrectas o montos mal cargados pueden generar observaciones en controles posteriores.
En el caso de quienes tienen obra social asociada al monotributo, también vale la pena verificar que los aportes estén correctamente imputados y que la cobertura esté activa. Muchos descubren problemas recién cuando necesitan atención médica. Chequear esto con tiempo evita trámites urgentes e innecesarios.
Por último, es recomendable guardar comprobantes de pago, constancias y facturas en formato digital. Tener todo ordenado facilita cualquier gestión futura y reduce el estrés ante una consulta o verificación. Dedicar unos minutos ahora puede ahorrar muchos problemas más adelante.
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