Río de Janeiro es, para Ludovico de Biaggi, la "ciudad definitiva". Tras un viaje de descanso recorriendo las costas cariocas, el reconocido bartender (líder de las barras de BASA, Casa Palanti y Tegui Barra) regresó al programa Dos Con y Una Sin junto a Tami Tornello y Paige Nichols con la inspiración justa. ¿El objetivo? Enseñar a preparar la versión perfecta de la clásica "caipi" y desmitificar los nombres y técnicas que los turistas suelen confundir.

¿Cuántas versiones de “caipi” hay?
Uno de los puntos más curiosos que destacó Ludovico es la forma en que los locales nombran a este cóctel cuando se prepara con vodka.
Según el conductor, en Río de Janeiro nadie usa el término "caipiroska"; el nombre real que se escucha en las calles, paradores y en la arena de Copacabana es "caipivodka". Este detalle, es parte de la identidad de la playa en Copacabana, donde el trago se sirve en formatos gigantes. Ludovico es “team caipirinha” pero defiende la capivodka sobre otras variantes que pueden resultar demasiado dulces o invasivas al paladar.

La fórmula matemática para la caipi perfecta
Preparar una caipirinha o caipivodka parece simple, pero requiere de una precisión técnica para evitar ese sabor desbalanceado típico de los bares "de paso". La clave reside en respetar la proporción de los ingredientes para que el cítrico no se pierda frente a la potencia del alcohol.
Los componentes esenciales de la receta de Ludo son:
- La fruta: Exactamente una lima entera por cada trago preparado.
- El dulce: Entre una y dos cucharadas de azúcar. El secreto es no excederse para no tapar el sabor del destilado.
- El alcohol: Entre 2 y 3 onzas (aproximadamente 90 ml) de cachaça o vodka.
Si bien la "caipivodka" usa vodka, Ludovico aclara que la misma estructura funciona para la "caipirísima" -si se prefiere usar ron-, o la caipirinha clásica -si se opta por la cachaça-. "La mejor receta es siempre una lima por caipi", enfatizó el conductor durante la preparación en vivo.

Versiones modernas: las que "pagan las cuentas"
Las conductoras le consultaron a Ludovico por las versiones más modernas con maracuyá o frutos rojos, y él fue contundente y honesto: aunque él prefiere la versión clásica, estas variantes frutales son las que "pagan las cuentas" en la industria gastronómica.
Son los bestsellers de los bares de Palermo, aunque se alejen de la tradición brasileña. Incluso recordaron tendencias pasadas, como el "Capisake", una versión con sake que fue furor años atrás. Sin embargo, la conclusión del equipo fue unánime: ya sea en un bar exclusivo o en la arena de Brasil, el secreto está en la maceración de la fruta con el azúcar antes de añadir el hielo y el alcohol para que los aceites de la cáscara de la lima perfumen toda la preparación.
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