La tarta de espinaca es una de las opciones más elegidas cuando se busca una comida casera y liviana. Sin embargo, uno de los problemas más comunes es que el relleno quede aguado y la base pierda firmeza.
Ese inconveniente no tiene que ver con la receta en sí, sino con un detalle clave en la preparación de la verdura. Con un paso simple antes de armar la tarta, se puede mejorar notablemente la textura final.
Esta versión apunta a una tarta bien equilibrada, firme y sabrosa, sin sumar pasos innecesarios.
Ingredientes
-1 tapa de tarta
-1 atado de espinaca
-1 cebolla
-2 huevos
-200 cc de crema o leche
-Queso rallado
-Sal, pimienta y nuez moscada
Cómo prepararla
1-Lavar bien la espinaca, cocinarla apenas en una sartén o al vapor y dejarla enfriar.
2-Picarla y exprimirla bien con las manos para retirar el exceso de líquido.
3-Rehogar la cebolla picada hasta que esté transparente.
4-Mezclar la espinaca con la cebolla, los huevos, la crema y los condimentos.
5-Colocar la tapa de tarta en una tartera, volcar el relleno y espolvorear con queso.
6-Llevar a horno medio (180 °C) durante 35–40 minutos.
El truco clave
Se debe exprimir la espinaca una vez cocida. Ese paso simple evita que largue agua en el horno y permite lograr una tarta firme, bien cocida y con mejor sabor.

