Pueblo escondido: el rincón secreto a dos horas de CABA para desconectar del ruido y volver a respirar – GENTE Online
 

Pueblo escondido: el rincón secreto a dos horas de CABA para desconectar del ruido y volver a respirar

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Un destino fuera de los mapas turísticos, ideal para quienes buscan calma, paisajes que invitan a caminar, degustar sabores locales auténticos y hasta disfrutar de un espectacular festival de globos aerostáticos. Perfecto para una escapada íntima de fin de semana o una estadía más lenta para recargar energías.
Por Redacción Gente
Lifestyle
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A dos horas de la ciudad –pero con la sensación de haber cruzado otra época– existe un pueblo escondido que conserva calles empedradas, plazas con sombra y una vida pausada donde los días siguen el ritmo del sol.

Se trata de la escapada rural perfecta: General Rivas. Con apenas 500 habitantes, se destaca por su arquitectura histórica conservada, donde sobresalen su antigua estación ferroviaria y la Capilla San Roque.

Desde paseos por el casco histórico –para disfrutar de la arquitectura, visitar la plaza central y la tienda de artesanos– hasta hacer senderismo entre ríos y cascadas cercanas, es un destino súper atractivo que hasta cuenta con visitas guiadas por vecinos que cuentan la historia del lugar.

A 152 kilómetros del Obelisco, en el municipio de Suipacha, se encuentra el destino rural ideal para el descanso, pero también para actividades sorprendentes en sus celebraciones anuales.

Este pequeño paraje, perteneciente al partido de Suipacha, se presenta como el "pueblito escondido" definitivo para quienes necesitan, sencillamente, volver a respirar aire puro.

Una historia forjada entre estancias y rieles

Apenas a 152 kilómetros del Obelisco, se llega a esta verdadera invitación a una pausa. Es uno de los pocos destinos en la provincia que ha logrado conservar casi intacta su arquitectura autóctona, permitiendo a los visitantes realizar un viaje sensorial al pasado sin alejarse demasiado de la capital.

Para entender el alma de General Rivas, hay que sumergirse en sus raíces, que se hunden en el último cuarto del siglo XIX. Aunque su fecha exacta de fundación es objeto de debate, los registros históricos sitúan sus inicios alrededor de 1875. Todo comenzó en las cercanías de la estancia “La Castilla”, una propiedad emblemática perteneciente a la familia de Maximina Martínez.

La historia del pueblo es también una historia de amor y progreso. Maximina Martínez contrajo matrimonio con Don Francisco Alori, un hombre que en 1852 había formado parte del Ejército Grande comandado por Urquiza para deponer a Juan Manuel de Rosas.

Además de los bares clásicos detenidos en el tiempo, los viajeros apuntan este destino para visitar la huerta agroecológica Yerba Suelta.

En aquel contingente militar marchaba también un hombre cuya valentía dejaría una marca indeleble en la zona: el Coronel Don Ignacio Rivas. Este militar de origen uruguayo, admirado por sus camaradas tras su bautismo de fuego en la batalla de Caseros, terminó dando nombre a la localidad tras su fallecimiento en 1880.

La verdadera "nueva vida" del pueblo llegó con el progreso sobre rieles. En 1890, se inauguró la estación del ferrocarril del ramal Junín-Buenos Aires, respondiendo al pedido de los vecinos de homenajear al General Rivas. Si bien hoy el ferrocarril ya no presta servicios de transporte, la estación sigue siendo una parada obligada y un símbolo de la identidad local para todo aquel que visita el lugar.

¿Qué hacer en General Rivas?

Al ser una localidad de dimensiones reducidas, la mejor forma de conocer General Rivas es, sin duda, a pie. El pueblo puede recorrerse por completo en apenas un par de horas, lo que lo hace ideal para quienes no quieren seguir una agenda apretada.

El itinerario recomendado comienza inevitablemente en la vieja estación de tren. Desde allí, se puede emprender una caminata por las calles polvorientas para observar las fachadas de las casas antiguas, que mantienen ese aire de finales del siglo XIX. Un punto de interés fundamental es el Parque de Rivas, un espacio verde que alberga el Paseo Islas Malvinas, un rincón dedicado a la memoria y el honor de los excombatientes.

El monolito conmemorativo a los héroes de Malvinas en el Paseo Islas Malvinas.

Sin embargo, el hito arquitectónico que captura todas las miradas es la Capilla San Roque. Construida en 1898, se erige como uno de los edificios más altos del pueblo. Su fachada luce hoy completamente inalterable, ofreciendo una postal perfecta de la devoción y la estética de la época.

Además de hacer senderismo en las zonas aledañas, otras opciones en la región incluyen realizar deportes acuáticos en lagos cercanos y asistir a eventos especiales como el Festival de globos aerostáticos o la Festividad de San Roque, que se celebra el 16 de agosto, e incluye desfiles tradicionales, espectáculos musicales, ferias de artesanos y espacios de baile. ¿Más? También se celebra anualmente la Fiesta del Pan, una competencia de elaboración de panificados en la que participan los vecinos.

El culto al sabor: gastronomía de campo

Ninguna escapada rural está completa sin el placer de la buena mesa, y General Rivas destaca por su oferta de sabores auténticos que remiten a lo casero y lo artesanal.

Para los amantes de las tradiciones, el punto de encuentro del turismo gastronómico en la región es Don Guille.

Un bodegón que es clásico de clásicos en General Rivas.

Este emblemático bar de campo, cuya historia se remonta a 1933, es un lugar donde se le rinde un verdadero culto a las pastas. Tras haber sido un centro neurálgico de la vida social hasta los años 80 y permanecer cerrado por décadas, reabrió sus puertas en 2010 para recuperar su lugar como referente gastronómico de la zona.

Por otro lado, la localidad es famosa por su producción de fiambres. En General Rivas se encuentra la fábrica de chacinados Badano, reconocida por elaborar algunos de los embutidos más sabrosos de toda la región. Es el lugar ideal para comprar provisiones y llevarse un pedacito del sabor de Rivas de vuelta a casa.

La parada en Don Guille es ineludible: nada que una buena picada con algún tinto de verano no pueda curar.

Cómo llegar a General Rivas

Llegar a este paraíso de cercanía es sencillo y ofrece dos alternativas principales dependiendo de la preferencia del viajero.

Vía Mercedes. Desde la Ciudad de Buenos Aires, el viaje comienza por la Autopista Perito Moreno, empalmando luego con el Acceso Oeste. Desde allí, se continúa por la autopista Luján–Bragado hasta llegar a la ciudad de Mercedes, un punto clave del recorrido. Una vez en Mercedes, solo resta tomar la Ruta Provincial 42, un tramo tranquilo y pintoresco que conduce de manera directa al corazón de Rivas, anticipando el ritmo pausado y rural que caracteriza al destino.

Vía Suipacha. La segunda alternativa propone un trayecto igual de simple pero con un desvío diferente. Tras salir de CABA por la misma traza inicial, se continúa hasta la localidad de Suipacha. Desde allí, la Ruta Provincial 43 se convierte en el acceso final al pueblo, atravesando campos abiertos y paisajes típicos del interior bonaerense.



 
 

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