En el día de su 24° aniversario de boda con Máxima Zorreguieta, el rey Guillermo Alejandro de los Países Bajos dejó una definición tan honesta como poco habitual en boca de un monarca.
Frente a la prensa, y lejos del discurso acartonado, el soberano reconoció que incluso en su matrimonio —uno de los más sólidos y populares de la realeza europea— existen discusiones.
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"Incluso en los mejores matrimonios a veces hay problemas", admitió con naturalidad. Sin embargo, el rey no se quedó ahí y compartió lo que, para él, es la clave para sostener la relación: "¿El secreto de un buen matrimonio? Trabajo en equipo, no tomarse a los niños ni a uno mismo demasiado en serio".
La frase, que rápidamente dio la vuelta al mundo, humanizó aún más a la pareja real y funcionó como una postal íntima en una fecha cargada de simbolismo para ambos.

El guiño fashion de Máxima a su boda: estilo, memoria y emoción
Como suele ocurrir en fechas clave, Máxima Zorreguieta eligió comunicar también desde la moda. Para la ocasión, la reina apostó por un look sobrio y elegante en tonos grises, firmado por la diseñadora argentina Vanessa Seward (BEGG x CO), que reforzó su identidad y su vínculo con sus raíces.

Pero el detalle más significativo estuvo en los accesorios: Máxima recuperó los pendientes de diamantes que había usado el día de su boda en 2002. De diseño clásico, con una roseta superior y una lágrima final, las joyas funcionaron como un guiño silencioso pero cargado de emoción a aquel “sí, quiero” que marcó el inicio de su historia con Guillermo Alejandro.
Un gesto sutil, melancólico y profundamente simbólico, que confirmó que, aun entre agendas oficiales, compromisos institucionales y confesiones sinceras, el aniversario de los reyes no pasó desapercibido.

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