La cocina es uno de los espacios más vivos del hogar, y cada vez más personas buscan darle un toque natural sumando plantas aromáticas. Además de decorar, perfumar y aportar color, son prácticas para cocinar y fáciles de mantener si se las coloca en el lugar adecuado. Crear un pequeño rincón verde no requiere experiencia en jardinería: solo algunos cuidados básicos y una buena elección de especies.
Las aromáticas más populares —y resistentes— para tener en la cocina son la albahaca, el romero, la menta, el tomillo, el orégano y el perejil. Todas tienen la ventaja de crecer bien en macetas y liberar un aroma fresco que combina con el ambiente culinario. La clave está en entender qué necesita cada una y cómo ubicarlas para que se mantengan sanas todo el año.
El primer paso es elegir el lugar ideal. La mayoría de las aromáticas necesita buena luz natural, por lo que la zona cercana a una ventana es perfecta. Si la cocina es oscura, se puede sumar una luz LED de crecimiento para complementar horas de iluminación sin quemar las hojas. Evitá colocarlas muy cerca de la hornalla, ya que el calor directo puede dañarlas.
La elección de las macetas también influye. Los contenedores de barro permiten una mejor transpiración de las raíces, mientras que los de plástico retienen más humedad. Importante: todas las macetas deben tener agujeros de drenaje para evitar que el agua se acumule y pudra la planta. Un plato debajo es suficiente para mantener la superficie limpia sin afectar el riego.
En cuanto al sustrato, lo ideal es usar una mezcla liviana que combine tierra fértil, perlita y compost, lo que favorece el drenaje y nutre la planta. Las aromáticas no requieren fertilizantes exagerados; basta con un abono orgánico una vez al mes para que crezcan vigorosas.
El riego, probablemente el error más común, debe ser moderado. La menta y la albahaca necesitan humedad frecuente, pero el romero, el tomillo y el orégano prefieren sustratos más secos. Un buen truco es tocar la tierra con los dedos: si está seca a un centímetro de profundidad, es momento de regar.
Para integrarlas a la decoración, se pueden crear estanterías verdes, colgar macetas en ganchos o armar un mini huerto en una bandeja sobre la mesada. Jugar con alturas, colores y texturas genera un efecto visual muy atractivo. Colocar etiquetas hechas a mano con el nombre de cada planta suma un toque decorativo y práctico.
Finalmente, para mantenerlas siempre sanas es importante podarlas regularmente, retirando hojas secas y cortando brotes superiores para estimular su crecimiento. Además, conviene rotar las macetas cada tanto para que todas reciban luz uniforme.
Con algunos cuidados simples, la cocina puede convertirse en un pequeño oasis verde lleno de aroma y vida. Las plantas aromáticas no solo embellecen el espacio: también aportan frescura a las comidas y transforman la rutina culinaria en una experiencia más natural y agradable.
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