La detención por doce horas del expríncipe Andrés (Andrew Mountbatten-Windsor) por sospechas de mala conducta en el ejercicio de la función pública, más precisamente por filtrar información confidencial y oportunidades de inversión a Jeffrey Epstein, volvió a colocar a la corona británica en el foco de la tormenta.
Desde el 12 de diciembre de 2025 que su exesposa Sarah Ferguson (66) no aparece públicamente. La última vez que fue registrada por las cámaras fue en el bautismo de su nieta Athena en Londres. Desde entonces, su paradero generó especulaciones hasta que medios británicos confirmaron su estadía en un centro especializado en salud mental y bienestar integral.
Aunque algunos tabloides aseguraron que se encontraba en un spa en Irlanda, el Daily Mail dio a conocer que el centro elegido fue Paracelsus Recovery Clinic, ubicado en Zúrich (Suiza).

Conocido por ser uno de los más exclusivos y costosos del mundo, con tarifas que rondan los 14 mil y 26 mil euros por día, y programas de tratamiento que pueden superar los 400 mil euros por mes –según los servicios contratados–, el espacio garantiza un entorno ideal y discreción absoluta.
Este establecimiento ofrece atención privada en residencias tipo penthouse con vistas al lago, personal médico especializado, terapias individualizadas y servicios de alto nivel como chóferes y chefs privados.

La decisión de internarse en este centro surge en el contexto de la publicación de los archivos vinculados al caso Epstein, que detallan correos electrónicos entre Ferguson y el financiero y delincuente sexual, lo que generó un impacto significativo en su reputación y redes sociales.
Como era de esperarse, la detención e investigación abierta sobre el padre de sus hijas Eugenia y Beatriz de York, la terminó de desequilibrar emocionalmente.
Qué tipo de centro es Paracelsus Recovery y por qué se eligió
Paracelsus Recovery es una clínica que se posiciona como un santuario para salud mental y recuperación emocional, con programas dirigidos al tratamiento de trauma, burnout, ansiedad, adicciones y trastornos relacionados con la presión pública.
Personal del mismo centro afirmó a la prensa que Ferguson se sentía “en casa y segura” en ese entorno, y que buscó apoyo profesional en un momento en que se sentía “vulnerable y expuesta mediáticamente” tras la difusión de sus intercambios con Epstein.

La clínica cuenta con al menos 15 médicos y especialistas disponibles por paciente, lo que subraya su carácter altamente personalizado y centrado en la privacidad del cliente. Por sus características, el espacio terapéutico y de recuperación emocional está dirigido a personas de altos ingresos y figuras públicas que requieren discreción médica.
La financiación de una estadía tan cara ha sido objeto de especulación en la prensa británica; algunas fuentes incluso señalan que Ferguson podría haber negociado con el centro algún tipo de acuerdo en el que su presencia pública en contenidos promocionales contribuya a cubrir parte de los costos.

"Nos comprometemos firmemente a romper el estigma en torno a la salud mental y a cuestionar la noción de que la riqueza trae consigo felicidad de manera automática", aclaran desde la clínica. Su mayor objetivo, promocionan, "es fomentar una conversación más compasiva y abierta".
La sede de rehab cuenta con un exclusivo spa que funciona a unos minutos del establecimiento. Allí, prometen sumergirse "en una recuperación profunda y una relajación serena en este espacio de bienestar, donde cada tratamiento a medida cumple con los más altos estándares de lujo, privacidad y atención holística".

Vale recordar que antes de esta internación, Ferguson ya había tenido contacto con Paracelsus, incluso participando en videos y testimonios sobre la importancia de la salud mental, lo que indica una relación anterior con la institución.
El impacto de las revelaciones de Epstein en Sarah Ferguson y su familia
La caída libre de la familia de Sarah se acrecentó cuando algunos de los recientes documentos desclasificados del Departamento de Justicia de Estados Unidos comprobaron que la royal había mantenido comunicaciones con Epstein incluso después de su primera condena por delitos sexuales en 2008.
En un correo de abril de 2009, ella se despidió de una forma muy cariñosa: "¡Con cariño, Sarah, la pelirroja!". Ferguson le escribió para avisarle que iba a estar en Palm Beach y que tenía ganas de tomar el té con él. Todas pruebas de una gran intimidad e intercambios en los que le solicitaba apoyo personal y financiero. Mientras la justicia lo tenía vigilado por sus crímenes con menores, Ferguson le mandaba ideas para su empresa llamada Mother's Army.

Por si fuera poco y para aclarar la confianza que los unía, Ferguson no se guardó elogios y lo llamó "mi querido, espectacular y especial amigo Jeffrey". Incluso llegó a decirle que era una "leyenda" y que sentía "muy orgullosa" de él.
Además, en un mail fechado en 2010 –y muy comentado en las redes– Ferguson se refirió a su hija de 19 años de una extraña manera: dijo que estaba esperando que la princesa Eugenia "regresara de un fin de semana de sexo". La exposición de la vida de una de sus herederas filtrada en comunicación con un hombre condenado por delitos sexuales aceleró aún más el repudio social.

En los Archivos Epstein también quedaron al descubierto correos electrónicos entre Epstein y alguien que figura como "El Duque", que luego se confirmó que se trataba del expríncipe Andrés. En uno de esos mensajes, se mencionó una cena en el Palacio de Buckingham, destacando que allí había "mucha privacidad".
Entre los escritos, se encontró que Epstein le propuso al noble presentarle a una mujer rusa de 26 años. Estos mails están firmados con una simple "A" y llevan el sello de "Su Alteza Real el Duque de York KG". Los mails no hicieron más que confirmar las conductas sexuales del hermano menor de Carlos III y favorito de la reina Isabel II que año atrás había sido acusado de abuso sexual por Virginia Giuffre, la primera denunciante de la red de trata con la que en 2022 firmó un acuerdo extrajudicial.

Además, entre los documentos filtrados por el gobierno de Estados Unidos también se encontraron polémicas fotos de Andrés, situado en el suelo en una pose muy extraña y muy cerca de una supuesta menor. Una fotografía que si bien no es evidencia de un delito en sí mismo fue considerada una muestra de las siniestras prácticas que eran "ley" dentro de la red "Lolita Express".

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