Hay momentos en los que el sol no se oculta, sino que se transforma. Así fue el Corona Sunsets en Ciudad Universitaria, con su icónica parada en Buenos Aires dentro del tour global por los 100 años de la marca. Una jornada ideal en la que el sol, la música y la buena vibra se combinaron para dar lugar a una experiencia distinta al aire libre.
Organizado por Corona y Buena Productora, el encuentro celebró el espíritu libre del atardecer con una propuesta que fusionó música, naturaleza y una atmósfera mágica. En el escenario, Carlita, Parallelle, Mira y Nacho Bolognani fueron los encargados de crear un ambiente vibrante que hizo bailar al público durante toda la jornada.

La música fue la gran protagonista. Nacho Bolognani dio inicio con un warm-up en clave house y disco que marcó el tono perfecto para el atardecer. Luego, Mira desplegó un set envolvente y elegante justo cuando el sol comenzaba a bajar. Parallelle elevó la energía con voces en vivo y sonidos orgánicos que se fundieron con la noche estrellada. Finalmente, Carlita cerró con un sonido potente que mantuvo a todos en movimiento hasta el último beat.
El Corona Sunsets volvió a recordarnos lo esencial: que hay una belleza única en los finales que se celebran. Una experiencia que confirmó por qué este formato sigue siendo uno de los favoritos del público. Fiel al espíritu de la marca, el evento combinó música, naturaleza, disfrute y momentos para vivir el presente.

Además de los shows, la jornada ofreció una amplia variedad de propuestas para todos los gustos. El espacio de Corona Cero invitó a disfrutar cerveza sin alcohol, junto con un área de sound healing y piedras energéticas para promover el bienestar. También hubo un taller de intervención de abanicos, que sumó un toque creativo y sustentable al encuentro.
La experiencia gastronómica estuvo a cargo de Tres Fuegos, mientras que el esperado Sunset Moment —con bailarines al ritmo del beat y el color del ocaso— fue uno de los puntos más celebrados del día. En sincronía con la naturaleza, las luces se encendieron, la música subió y el público, cerveza en mano, se convirtió en parte de un mismo pulso: el del atardecer hecho ritual.

El festival también contó con merch exclusivo, un sorteo para ganar un viaje a una de las “100 mejores playas del mundo” y múltiples espacios para conectar, relajarse y disfrutar. Cada rincón del Corona Sunsets ofreció algo para descubrir, vivir y compartir. Una celebración que recordó que el atardecer no es solo el final del día, sino una invitación a detenerse, conectarse y disfrutar de lo esencial.
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