La noche en Rijeka quedará grabada en la memoria del fútbol europeo: Inglaterra no solo venció, sino que arrasó a Croacia con un contundente 0-7 en la UEFA Nations League, firmando la peor derrota en la historia del equipo balcánico y un hito para los ingleses en competiciones oficiales.
El escenario era peculiar: cerca de seis mil niños en las gradas del Stadion HNK Rijeka, una medida para suavizar la sanción de la UEFA que obligó a jugar a puerta cerrada. Pero ni la inocencia del público ni la historia reciente de Croacia, subcampeona y tercera del mundo, sirvieron de escudo ante la avalancha de fútbol desplegada por los dirigidos por Thomas Tuchel.
El show de Bellingham y la caída de un gigante
Jude Bellingham fue el motor y el alma de Inglaterra. El centrocampista del Real Madrid cerró una actuación memorable: un gol, tres asistencias y una presencia dominante en cada sector del campo. Robó, asistió, mandó y marcó, dejando claro que el futuro inglés pasa por sus pies. A su lado, Harry Kane, siempre oportuno, abrió la cuenta a los ocho minutos y sumó un doblete que terminó de hundir a los croatas.
Croacia, bajo el mando de Slaven Bilic —quien asumió tras la salida de Zlatko Dalic luego del Mundial 2026—, no pudo contener la marea inglesa. La defensa, especialmente por el flanco izquierdo, fue un coladero. Ivan Perisic, reconvertido en lateral, y Josko Gvardiol sufrieron ante las incursiones de Bukayo Saka y el propio Bellingham.
Goles, récords y una herida abierta
La goleada empezó temprano y no tuvo freno. Tras el tanto inicial de Kane, Bellingham amplió la ventaja asistido por Anthony Gordon. Gordon, a su vez, marcó el tercero tras un pase de Jarell Quansah. Antes del descanso, Saka aprovechó otra asistencia de Bellingham y puso el 0-4. La pesadilla croata continuó en la segunda parte: Kane firmó el quinto, Saka su doblete y Morgan Rogers, tras una carrera en solitario, cerró la cuenta con el séptimo gol.
El golpe fue doblemente doloroso para Croacia: no solo por la magnitud del resultado, sino porque ocurrió en su propia casa, ante una afición que no pudo soportar el desarrollo del partido. Luka Modric, capitán y emblema, fue sustituido al inicio del segundo tiempo, superado por la superioridad rival y la impotencia colectiva.
Un ciclo en crisis y el futuro en juego
La derrota en Rijeka no es un simple traspié. Croacia, que había encadenado nueve partidos oficiales sin perder desde octubre de 2023, ve cómo se alejan los cuartos de final de la Nations League tras dos goleadas consecutivas —la anterior, ante España— y solo una victoria bajo el nuevo ciclo de Bilic. El recuerdo de la caída 6-0 frente a España en 2018, hasta ahora la peor de su historia, quedó atrás en una noche que marcó un antes y un después para "los Ajedrecistas".
Para Inglaterra, en cambio, la victoria representa mucho más que tres puntos: es una declaración de poderío y una muestra de que la nueva generación, liderada por Bellingham, Kane y Saka, está lista para escribir su propia historia. Solo España los supera en el grupo, pero la confianza y el fútbol desplegado en Rijeka los coloca como uno de los grandes candidatos a todo.
La Nations League, muchas veces vista como un torneo de transición, fue testigo de una de esas noches que redefinen trayectorias y despiertan emociones. Inglaterra celebró su hazaña; Croacia, en cambio, deberá reconstruirse desde las cenizas de su peor derrota.




















































