Resulta imposible descubrir el sitio y no cruzar la calle y acercarse hasta el edificio frente al Consulado de España, en pleno Barrio Norte, para darle lugar a la compulsión periodística, sacar alguna foto y comenzar a averiguar. Y resulta tan imposible como dejar de imaginarlo a él y su metro ochenta entrando y saliendo de allí, de su atelier, de su lugar en el mundo, el lugar donde las musas solían visitar cada día a Jorge Carlos Ibáñez para convertir una a una sus ideas en vestidos legendarios.

"Solían" porque desde hace casi doce años, desde aquel 14 de marzo de 2014, cuando una insuficiencia cardíaca se llevó al bonaerense en pleno apogeo, no sólo las musas dejaron de visitarlo en Guido 1735, sino también las damas más elegantes del país, que buscaban en este inimitable artista sus diseños para vestir.

Sí, pasaron once años... y finalmente aquel local que le daba sentido al inconmensurable talento de Jorge se ofrece al mercado para su venta.


La descripción -que puede encontrarse accediendo a la web de la nueva inmobiliaria que lo trabaja- anuncia: "En el corazón de Recoleta, sobre la calle Guido, entre Callao y Rodríguez Peña, se encuentra este local que durante muchos años funcionó como atelier de alta costura y que ofrece un potencial enorme para múltiples rubros", arranca la oferta.

Continúa la propuesta: "Ocupa la planta baja, con una superficie cubierta de 156 metros cuadrados. Se trata de un local profundo que culmina en un patio al aire libre de 51 m2 y un sótano de otros 41 que aporta espacio adicional de guardado o trabajo", detalla.

Y añade: "El reglamento permite un local de cualquier índole, salvo pescadería, carnicería, frutería, panadería, lavandería, tintorería, fábrica de calzado, gomería, pizzería o funeraría, por lo que resulta ideal para gastronomía liviana que no requiera ventilación a los cuatro vientos, atención al público, centros de estética, moda, diseño, consultorios u otros emprendimientos", invita la empresa inmobiliaria desde su site.

"... Con ubicación estratégica en una de las zonas más lindas de la ciudad", completa la información sobre este local grabado en la memoria del fashion y el espectáculo argentinos. Incluso durante años fue mencionado incansablemente por la eterna Mirtha Legrand, quien solía agradecer con devoción los looks que allí le diseñaban para sus inolvidables almuerzos.

¿El costo del inmueble (no está consignado el alquiler)? 650 mil dólares (algo así como 950 millones de pesos argentinos). ¿Qué otros datos extra aporta la venta? Que el local cuenta con una antigüedad de medio siglo, que posee un baño y un dormitorio y que las expensas mensuales ascienden al millón de pesos.
"OJALÁ EN EL LUGAR QUE DEJÓ JORGE NAZCA OTRA MARCA SIMILAR A LA SUYA O FLUYA OTRO GRAN DISEÑADOR, COMO ERA ÉL"

Entre las paredes en cuestión se vivieron momentos inolvidables: celebridades de distintos mundos cruzaron sus puertas, novias se emocionaron frente al espejo al verse con el vestido soñado y más de una quinceañera dejó caer lágrimas de felicidad mientras se preparaba para su gran noche. Hoy aquel brillo que supo marcar una era dorada del glamour porteño ya no reluce como antes. Aunque todavía, en ciertos rincones, sobrevive algo de su esencia.

La moda, al igual que toda expresión artística, tiene la capacidad de trascender el tiempo. Figuras como la mencionada Chiquita, Moria Casan, Florencia de la V, Ingrid Grudke, Sole Fandiño, Fabián Medina Flores, Daniel Gómez Rinaldi, Elina Costantini continúan honrando y manteniendo vivo ese legado, cada una a su manera, aportando su presencia y admiración por ese universo que profesional y humano que construyó Jorge Ibáñez y dejó huella.

Para el caso, le mencionada modelo y conductora Ingrid Grudke había hablado del diseñador con Revista GENTE en 2024, al cumplirse una década de su partida, y no sólo alabándolo desde el costado profesional: "Entraba a un lugar y todo el mundo se daba vuelta para verlo. Más allá de que era muy conocido y famoso, resultaba un tipo muy amable, simpático, alegre y carismático. Tenía un ángel único, como pocos. En mi caso, lo disfruté mucho como amigo en vida". Y agregaba como un deseo a futuro: "Ojalá en el lugar que dejó Jorge nazca otra marca similar a la suya o fluya otro gran diseñador, como era él", se emocionaba recordándolo la siempre bella rubia.
DEL REGALO DE SUS PADRES AL ÚLTIMO LEGADO: "GRACIAS A MIS CLIENTAS, AMIGOS Y COLEGAS"

El inmueble de 249,50 metros cuadrados en planta baja fue un obsequio de los padres de Jorge Ibáñez, quien recorriendo el barrio había expresado su deseo si abrir un local en Recoleta. Una vez que lo adquirieron, su hijo no sólo comenzó a desarrollar allí su historia como diseñador, sino también su historia personal, ya que "ese espacio era todo para él”, memoran los conocidos.

Probablemente por ello su madre Mabel hasta hace pocos meses mantenía en la vidriera de la maison cierto portarretrato con marco dorado que contenía una sentida frase tallada: “Jorge Ibáñez. Un ángel celestial que con alas dejó el vuelo de la estirpe del diseño. Con amor y luz, mamá. Gracias a mis clientas, amigos y colegas", pudo verse hasta que fue retirado.

Contaba Grudke a este medio: “Mabel fue haciendo su duelo de a poquito. Era muy difícil para ella cerrar todo de golpe e irse. Vos imaginate que ella también se pasó adentro de ese atelier muchísimos años, casi treinta”, reflexionaba Ingrid sobre el cierre definitivo del local, producido en septiembre de 2021, tras ocho años intentando mantener vigente el legado de la marca de su adorado hijo.

Fotos: Redes sociales, Archivo Atlántida y Leo Ibáñez

