Hace dos años, el 7 de octubre de 2023, la organización terrorista Hamás lanzó el atentado más devastador que Israel había sufrido en décadas: miles de víctimas, cientos de secuestros, comunidades borradas. Esa herida sigue abierta. Hoy, mientras se intensifican las conversaciones de alto el fuego en El Cairo, reaparece la idea de una tregua ambiciosa, pero el terreno sigue minado por la violencia, la desconfianza y el sufrimiento humano.
Aunque es un objetivo complejo que está llevando múltiples negociaciones, hablar de “paz” en este contexto es casi un acto de audacia. Porque para lograrla no basta con detener las balas: hay que reconstruir vínculos rotos, restituir justicia, evitar que resurja la guerra por omisión.

En el aniversario de una fecha desgarradora, exploramos dónde estamos y hacia dónde (si es que existe) podríamos ir. Conversan con GENTE, el periodista de asuntos internacionales Andrés Repetto, el conductor David Kavlin -quien está por lanzar el libro Nos gritan judíos de m13rda, el odio de siempre arde nuevo- y el humorista Roberto Moldavksy, quien recuerda cómo fue ver en primera persona al pueblo israelí devastado.
Cuál es la verdadera situación en Israel, según Andrés Repetto
Andrés Repetto, reconocido analista internacional con trayectoria en medios como Canal 13, Todo Noticias y Telefe, además de un emprendedor de medios digitales, explica por qué estos días son clave en medio del conflicto en Medio Oriente.
-Después de dos años de guerra, Trump parece como mediador en un plan de alto el fuego. ¿Es realmente una oportunidad de paz?
-Estamos en medio de las negociaciones más importantes y cercanas a la posibilidad de un cese al fuego y de la liberación de los rehenes, entre otros 20 puntos. Y estamos cerca porque tanto Hamás como el gobierno del primer ministro Benjamín Netanyahu dicen que han aceptado los 20 puntos propuestos por la administración Trump para terminar con el conflicto en la Franja de Gaza y la liberación de los rehenes. Entonces, es eso lo que nos lleva a pensar que esto puede ser posible.
Hay un refrán que dice "el diablo está en los detalles", y es lo que viene pasando ahora en Shamm el Sheikh, que es el balneario en Egipto donde están los israelíes, los representantes de Hamás y el yerno de Trump (Jared Kushner, el marido de Ivanka Trump), que son sus ojos en el lugar, es su enviado especial y quien viene negociando. Están los delegados de Qatar y de Egipto, y ahora los detalles se dan aparentemente en otros puntos que para Hamás no son tan fáciles de aceptar.
Ambos dijeron que sí, que aceptan la liberación de los rehenes -digo todos los miembros de Hamás y las organizaciones que se encuentran junto a este grupo terrorista-, y pero a partir de ahora lo que están negociando es la liberación por parte de Israel de los prisioneros en sus cárceles que son parte de la organización de Hamás. A partir de ahí lo primero que se tiene que hacer es un cese fuego y poco después del cese al fuego la liberación de los rehenes.
Lo que pasa es que para llegar a eso hay otros puntos importantes para Hamás, por ejemplo cómo va a ser su desarme, cómo van a seguir conviviendo fuera de la organización, si en Gaza o exiliados en algún otro lugar. Hamás está buscando no ser blanco de Israel una vez que acepten los 20 puntos y, por ejemplo, estén en el exilio. Y después, por supuesto, lo importante para los civiles en la franja de Gaza es que empiece a entrar la ayuda humanitaria de forma masiva. Lo siguiente tiene que ver con un montón de situaciones relacionadas con una fuerza internacional, un gobierno internacional que va a estar de la mano de Tony Blair, aunque en el día a día los que vana estar son los palestinos.

-Vivimos un conflicto transmitido en tiempo real: imágenes brutales, discursos polarizados y una audiencia que alterna entre el horror y la indiferencia. ¿Qué efecto tiene esta 'guerra televisada’ en la percepción internacional y en la capacidad de los líderes para actuar con sensatez?
-Estamos justo en el día del recuerdo del segundo aniversario del peor ataque terrorista en la historia sufrido por Israel a manos de Hamás. Vos me preguntás sobre percepciones. Primero, Hamás logró generar la mayor destrucción posible en Israel asesinando, violando y secuestrando. Hamás sabía cuál iba a ser la respuesta por parte de Israel a ese ataque, con lo cual, desde mi punto de vista, a Hamás nunca le importó tampoco la situación de los civiles en la franja de Gaza.
De hecho, entre los puntos se está negociando liberación de sus miembros de la organización y no tanto la situación urgente que es el tema de los civiles. A partir de eso, la respuesta de Israel fue en principio la defensa por ese ataque terrorista, pero en dos años lo que ha pasado es que Israel como Estado democrático adherido a leyes internacionales, de acuerdo a los organismos internacionales ha violado un montón de esas leyes.
Entonces, a lo largo de este conflicto, las imágenes de lo ocurrido en la Franja de Gaza llevaron a una crítica abierta hacia el gobierno del primer ministro Benjamín Netanyahu. O sea, las primeras horas fueron las imágenes sobre lo que hizo Hamás sobre Israel, pero después la imagen se trasladó a Israel. De acuerdo a las Naciones Unidas, Israel ha violado un montón de principios en un conflicto armado.
De hecho, el primer ministro está acusado, al igual que el grupo terrorista, de crímenes de lesa humanidad. Una comisión investigadora de las Naciones Unidas, a casi dos años del conflicto, ha determinado que lo que está pasando en Gaza es un genocidio. Lo que ha acusado las Naciones Unidas a Israel en estos dos años de conflicto es haber utilizado el hambre como un arma, al bloquear totalmente la ayuda humanitaria. Israel niega, por supuesto, todas esas acusaciones y dice, por ejemplo, que la comida se la ha robado Hamás, pero la comida no ha entrado, de acuerdo a lo que indican las distintas organizaciones internacionales, de la manera que debía entrar y por eso se denunció la hambruna.
Entonces, me parece importante hacer esa diferenciación de cómo lo que para Israel fue la necesidad de defenderse en un ataque terrorista como nunca antes habían padecido, con el tiempo fue virando y también con eso la opinión internacional y de distintos organismos internacionales. Y respecto a lo que me preguntás acerca de la sensatez, creo que estamos en esta situación porque no hay liderazgo a nivel global, pero quizás abarca mucho más allá de lo de Gaza, por el enfrentamiento de Israel contra terroristas de Hezbollah, el ataque en Irán... Digamos que es una situación muy amplia.
-Con más de 67 mil muertos y una generación entera marcada por el trauma, ¿a qué puede llamarse ‘paz’ hoy en Gaza e Israel? ¿Creés que trata de un final posible o de una pausa en una guerra que ya se volvió estructural?
-Hay mucha presión. Por primera vez la población civil en Israel, los familiares de los rehenes y quienes los apoyan están presionando y son muy críticos en su mayoría hacia la administración de Taniau y cómo ha manejado el intento de liberación de los rehenes. Obviamente en la franja de Gaza los civiles ya no saben cómo pedir que termine esta ofensiva que ha generado un costo humano como nunca antes se vio, con todas las denuncias que te decía han hecho incluso desde las Naciones Unidas. Pero bueno, hay una presión como nunca antes por parte de la administración Trump. Así que creo que estamos en plenas negociaciones y ojalá que obviamente que esto termine.
Para terminar, me parece que es importante marcar que hay un vacío de la comunidad internacional para haber evitado la situación que se dio en Gaza, para evitar los conflictos internacionales. Es decir, el mundo hoy es la ley del más fuerte. Eso es lo que se impone. El multilateralismo está totalmente devastado. Entonces, esto es lo que genera las crisis que venimos viendo. Y no hay liderazgo como para buscar salidas en este nuevo mundo, por lo menos por ahora.
Ojalá que específicamente lo que está pasando en Gaza con los civiles y con la liberación de los rehenes logre un punto por ahora final, pero fijate que se trata de algo más generado por un presidente que tiene como objetivos personales lograr la paz en la franja de Gaza y la liberación de los rehenes, que como base de algo de multilateralismo, porque las naciones le han quitado poder a las organizaciones internacionales para poder mediar y evitar conflictos.
Antisemitismo: el encendido discurso de David Kavlin que abrió el debate en los medios
En una noche de celebración para la televisión argentina, David Kavlin sorprendió al público con un mensaje que trascendió los premios. En pleno escenario de los Martín Fierro 2025 el periodista rompió con las estructuras habituales del discurso -dejando de lado los agradecimientos y las menciones al mundo del espectáculo- para alzar la voz contra el antisemitismo y recordar la importancia de mantener viva la memoria. Su intervención, tan breve como contundente, se convirtió en uno de los momentos más comentados de la ceremonia.
A dos años del ataque del 7 de octubre, el premiado conversa con Revista GENTE sobre el poder de las palabras, el valor de la empatía y la necesidad de enfrentar el odio con compromiso y coraje. Un statement necesario sobre periodismo, identidad y humanidad.
“Yo no identifico un momento en el que me haya decidido por hacer un discurso así, esto es una construcción que viene desde el 7 de octubre en adelante. Para mí esa fecha todavía no terminó. Vengo alzando mi voz desde hace dos años. Y no podía dejar de aprovechar la oportunidad de poder gritarle a quien quiera escuchar lo que lo que se está viviendo. Independientemente de las cuestiones y vicisitudes políticas de Medio Oriente, el auge del antisemitismo es tan grande y se ha amplificado de manera tan exponencial que no se puede desaprovechar esos momentos para poder alzar la voz”, apunta el actual conductor de Nuevediario (elnueve) e IP.

Y recalca: “Yo quería ganar ese premio para subirme y decir lo que dije. Incluso, te soy honesto, si después de decir eso yo me bajaba y me decían, nos equivocamos, y el premio era para el otro, lo entregaba, porque ya había dicho lo que quería decir. El mensaje era importante para mí”.
-¿Qué tipo de reacciones o críticas recibiste?
-No tomo la reacción de los que estaban en el salón porque en estos eventos cada uno anda en su mundo. Igualmente, cuando me bajé, hubo salutaciones y abrazos por la valentía de decirlo. En general la recepción del discurso fue buena, y, en términos comunitarios, fue muy importante. Llegó a todos lados: me saludaron desde Israel, Nueva York, Australia… se viralizó muchísimo.
-Tu discurso tuvo un fuerte tono de advertencia. ¿Cuál sería, en tu opinión, el “punto de no retorno” que debería alarmar a la sociedad antes de que sea demasiado tarde?
-La advertencia tiene que ver con lo que le está pasando al mundo, en donde lo que sucede en Medio Oriente es sólo la punta del iceberg. La advertencia de que el mundo debe despertarse porque no está viendo, porque no se ha dado cuenta, cuando le están señalando con el dedo lo que está pasando: mira el dedo y no a lo que el dedo señala. El problema es que la islamización del mundo es la conquista de una cultura, de una religión, basada en la no existencia de los demás, el no permitir la libertad de religión, las libertades religiosas, o de credo, la libertad de las mujeres, hacerse de los derechos, entonces a mí me preocupa eso. Y el punto de no retorno es que hay sociedades que están cooptadas por el islamismo. No tengo nada en contra de los musulmanes, no tengo nada en contra del cristianismo, soy una persona que levanta la bandera de la libertad de credo. El problema es que cuando tu base fundamental es la desaparición y la no aceptación del otro, estamos en problemas. Y no se han dado cuenta que Free Palestina es un gran eslogan en el cual subyace toda esta colonización mundial del islamismo.
-En esta fecha tan especial, ¿cuál es tu visión sobre cómo se ha transformado la narrativa internacional respecto de ese evento?
-Para los que tienen una narrativa negacionista, el 7 de octubre quedó lejos. Lo soslayan directamente porque ven un solo lado de la crisis humanitaria que genera una guerra, y el gran problema es que cuando uno saca a relucir o pone sobre la mesa el tema del 7 de octubre te dicen que no existió. Lo más grave de todo esto es la justificación de la masacre bajo el paraguas de la causa Palestina, la resistencia palestina, la revolución de Palestina. Es decir, el fin justifica los medios. No estamos hablando de violación, no estamos hablando de secuestro, pero contiene métodos bélicos, y ahí ya no está justificado. Es decir, ya es una masacre y un genocidio. Cuando hay una un doble estándar y una doble vara, es muy difícil, y eso es lo que impera en quienes defienden el relato pro Hamás.

-¿Hasta qué punto los medios de comunicación han dimensionado correctamente la gravedad de ese ataque en comparación con otros conflictos?
-En este conflicto, como en muchos otros, los medios tradicionales han ido demostrando dos papeles diferentes que jugaron. Los medios de comunicación tradicional han demostrado que abogan por la libertad de empresa. Y en general, muchos medios han sido cooptados por la narrativa del islamismo radical o del radicalismo islámico. En muchos casos hay mucha inversión, claro está, de parte de quienes sostienen el relato de lo que ocurre en Gaza con una sola fuente: es decir, la fuente de Hamás. Estoy hablando de las grandes cadenas internacionales, a las que poco le interesa preguntarse qué dicen las otras fuentes como Israel u otras totalmente independientes.
-¿Qué papel pueden jugar figuras públicas, intelectuales y periodistas en mantener viva la memoria de hechos como este sin caer en instrumentalizaciones ideológicas?
-Los medios están en desprestigio porque cayó su credibilidad. Lo que pasa es que no todo el mundo sabe la responsabilidad de lo que significa mantener la memoria viva de ciertas cuestiones. Es más, hay personajes importantísimos en materia de liderazgo mediático que hasta niegan lo sucedido el 7 de octubre o le bajan el precio porque sostienen que pudo haber sido, algo que aparte no está confirmado, una maniobra de autoflagelación por parte de Israel. Por lo general con el tema del conflicto en Palestina vos no vas a escuchar gente que te diga “yo condeno enérgicamente lo que hizo Hamás y también condeno las acciones bélicas que Israel lleva adelante”. También es cierto que hay mucho miedo por parte de los influencers y las figuras públicas de tomar posición cuando la misma puede ser cuestionada. Entonces, siempre es más fácil subirse a la manada, y como lo que también quieren es cosechar likes y aplausos, porque de eso viven, toman la posición más cómoda.
-¿Qué significa “justicia” en un contexto de guerras de esta escala?
-Creo que la justicia va muy de la mano con la interpretación que tiene la gente hoy de lo que es la verdad. La justicia es lo equitativo y lo que necesita cada uno. Para Israel, justo hubiese sido que no se ataque directamente al país. Para Israel, justo sería, en estos casos, la devolución de los secuestrados y los cadáveres, y la conformación de una región pacífica. Para Palestina, justo sería la desaparición de Hamás. Esa es mi visión de la justicia: la reconstrucción de sus ciudades, y la conformación de un estado que le permita crecer y vivir también en armonía con el resto. Pero la interpretación de muchos sobre la justicia -que va, insisto, en paralelo con la verdad- no sería eso, sino que sería la desaparición del pueblo de Israel. ¿Por qué? Porque les parece que es justo.

-Estás lanzando tu nuevo libro, Judíos de M13rda, el odio siempre arde de nuevo. ¿Qué nos podes adelantar?
-Viene con una mirada distinta sobre el antisemitismo. Tiene que ver con una novela ideológica que parte de seis historias de judíos que, alineados en contra de Israel o que reniegan de su judaísmo, reciben ataques antisemitas, y eso hace tambalear su posición, porque requieren de Israel, justamente de quien reniegan. Está marcado e impregnado por situaciones actuales. Vas a ver mucho de lo que estás viendo en los medios hoy, en seis historias, que si bien no son historias reales, se basan en personajes de la realidad con situaciones de la realidad.
Roberto Moldavsky: "No hay nadie que no esté golpeado adentro y fuera de Israel"
El humorista Roberto Moldavsky decidió trasladar su mirada desde Buenos Aires hacia el terreno devastado del sur de Israel luego de ese 7 de octubre fatídico. Según contó, esa visita no fue casual: lo impulsaba una “necesidad personal” ante el horror cercano. Recorrer los kibutzim arrasados, ver casas convertidas en cenizas, caminar entre coches calcinados (“un cementerio de automóviles”, cuenta) lo marcó para siempre.
Escuchó relatos escalofriantes: uno de sus amigos, “Tato”, sobrevivió durante siete horas sosteniendo con sus manos una puerta mientras los agresores intentaban irrumpir en su habitación de emergencia. Otro episodio impactante fue visitar el memorial de una fiesta electrónica convertida en altar de muertos, con fotos clavadas en palos, recordando cientos de jóvenes asesinados. Todo eso quebró su fe en un pacifismo idealista.
Moldavsky admite que su visión fue “golpeada mortalmente”: el pacifismo que tenía antes ya no le pareció sustentable frente a la brutalidad explícita del ataque. Ahora habla de aspirar a “una paz de mierda, pero la quiero” -un deseo concreto, menos poético, pero tangible-.

Moldavsky sostiene que "el discurso que exige respuestas 'equilibradas' olvida que su enemigo no opera con los mismos códigos morales: 'donde vemos un judío lo matamos'", afirmaba el artista, subrayando que ese es un mensaje explícito de Hamás, no mera retórica.
En su momento contó episodios horrorosos de civiles usados como escudos, y narraciones extremas (“la abuela quemada viva mientras mostraban el acto por videollamada”) para argumentar por qué la proporcionalidad se vuelve una falacia moral cuando el adversario no atiende al valor de la vida humana.
Hoy, a horas de iniciadas las negociaciones por la paz, retomamos sus reflexiones junto a GENTE. "No es un buen momento en lo más mínimo para ningún israelí. No hay nadie que no esté golpeado adentro y fuera de Israel. Es una derrota por todos lados de la que no hay forma de salir bien, ni victorioso, ni reparado", dijo al referirse al camino hacia una convivencia pacífica.

Para que aquello tenga lugar, entiende Moldavsky, "va a haber que hacer una vuelta de página, y no sé ni quién tiene ganas ni quien puede lograrlo". Más allá de los resultados positivos que todos esperamos ante el conflicto, explica que "generó una derrota altísima para la región y es para todos".
Al referirse a que ambas naciones jamás pudieron encontrar una dinámica productiva, también aclaró que se trata de un conflicto muy difícil de analizar y de diagnosticar porque "las regiones que viven en guerra tienen seteada la cabeza de una manera que tampoco la podemos entender".
Consciente de la compleja situación que enfrentan por estas horas al intentar sellar la paz por intervención de Trump, sin embargo prefiere cerrar en un tono esperanzador: "Ojalá que llegue la paz, aunque sabemos que nunca es de un día para el otro".
Balance mortal: cifras al segundo aniversario y la realidad en Gaza
Las cifras que no pueden olvidarse: son personas, familias destruidas, comunidades que ya no volverán a ser las mismas.
De acuerdo con estimaciones consolidadas, la cifra de muertos desde el inicio del conflicto supera las 67 mil víctimas palestinas, aunque algunas fuentes elevan la estimación a más de 69.000.
En el lado israelí, los informes cuentan alrededor de 1.983 muertos relacionados con el conflicto.
Los estudios independientes indican además que las cifras oficiales podrían subestimar el real impacto: un análisis publicado en The Lancet sugiere que el número real de muertos por lesiones traumáticas durante los primeros meses es un 40% superior a lo declarado.
Aproximadamente el 70 por ciento de las víctimas palestinas son mujeres, niños y ancianos (según verificaciones cruzadas del registro sanitario y análisis de ONU).
El bloqueo israelí, los cortes de agua, electricidad y suministros básicos convierten la vida cotidiana en un desafío de supervivencia permanente.
Los hospitales colapsan: las instalaciones más grandes han sufrido bombardeos o ataques dobles (“double tap”), como la embestida contra el Hospital Nasser en Khan Yunis el 25 de agosto, que dejó al menos 22 muertos, entre ellos personal sanitario y periodistas.
En marzo de 2025, uno de los episodios más trágicos fue el llamado masacre de paramédicos en Rafah: al menos 15 trabajadores de la salud fueron asesinados en acciones que la prensa y organizaciones humanitarias condenaron como ejecuciones extrajudiciales.
Ataques indeterminados en zonas supuestamente seguras han incrementado la percepción de que no hay lugar para refugiarse. Por ejemplo, cerca del 46 por ciento de las muertes ocurridas tras desplazamientos masivos desde Gaza se produjeron en áreas consideradas “seguras”, según documentos oficiales.
Frente a este escenario, cualquier tregua o acuerdo tiene que tener una brutal condición: que no sea sólo un alto el fuego momentáneo, sino una hoja de ruta creíble hacia reconstrucción, supervisión internacional y mecanismos de justicia para las violaciones cometidas.
Fotos: archivo Atlántida y gentileza Andrés Repetto y David Kavlin.

