Durante más de medio siglo, Julio Iglesias fue sinónimo de éxito internacional, romanticismo y carisma. Hoy, esa imagen aparece seriamente comprometida tras la publicación de una investigación periodística que lo coloca en una situación extremadamente delicada.
El trabajo, realizado a lo largo de tres años por elDiario.es en colaboración con Univisión, reúne denuncias de extrema gravedad formuladas por dos extrabajadoras del cantante.
Según el informe, ambas mujeres trabajaron como empleadas internas en propiedades que el artista posee en República Dominicana y en Bahamas. Si bien sus contratos establecían tareas domésticas y de asistencia, la investigación sostiene que las exigencias reales superaban ampliamente lo acordado y derivaron en situaciones de abuso, acoso y coerción.

Todo lo que se sabe sobre la grave investigación periodística contra Julio Iglesias
Los testimonios recogidos describen agresiones sexuales, tocamientos no consentidos, vejaciones físicas y verbales, además de un clima laboral marcado por el control y la humillación constante. Una de las denunciantes asegura que fue forzada a mantener prácticas sexuales con el cantante en reiteradas ocasiones. La otra relata episodios de besos y manoseos en contra de su voluntad, ocurridos en espacios abiertos de las residencias.
Ambas coinciden en que los abusos no se producían de manera aislada. Según relatan, en muchos casos existía la presencia o intervención de una empleada de alto rango, encargada de la selección del personal y de la supervisión directa de las trabajadoras. Esta figura, de acuerdo con la investigación, también gestionaba controles médicos que incluían exámenes ginecológicos y pruebas de enfermedades de transmisión sexual.

Los hechos denunciados habrían ocurrido en 2021, cuando Iglesias tenía 77 años. Una de las mujeres trabajaba como fisioterapeuta, mientras que la otra tenía apenas 22 años y se encontraba dando sus primeros pasos en el mercado laboral.
El informe periodístico también incluye entrevistas a otras exempleadas que prestaron servicios para el cantante entre finales de los años noventa y 2023, quienes describen condiciones de aislamiento, jornadas excesivas y un ambiente de tensión permanente, atribuido al carácter irascible del artista.
De acuerdo al sitio elDiario.es, los testimonios están respaldados por documentación, informes médicos, registros de llamadas, mensajes, fotografías y otros elementos probatorios.
Además, se detalla un sistema de contratación que incluía pedidos de fotografías personales y promesas de sueldos atractivos y viajes, que luego derivaban en restricciones severas: prohibición de salir de las residencias, control de los vínculos personales, revisiones de teléfonos y una jerarquía interna que reforzaba la obediencia absoluta.

Ante la publicación de la investigación, los periodistas intentaron obtener la versión del cantante, de su entorno legal, de su esposa Miranda Rijnsburger y de las empleadas señaladas como partícipes del sistema. Solo una de las encargadas respondió, desestimando las acusaciones y calificándolas como falsas. Julio Iglesias, hasta el momento, no realizó declaraciones públicas sobre el caso.
Las dos mujeres que impulsaron las denuncias se encuentran actualmente asesoradas por una organización internacional de derechos humanos y bajo tratamiento psicológico. Profesionales que participaron en la investigación señalaron que sus relatos fueron evaluados y considerados consistentes. Lo que comenzó como una oportunidad laboral presentada como un sueño, terminó —según describen— convirtiéndose en una experiencia traumática.
Fotos: Fotonoticias
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