Archivos Epstein: las revelaciones de Ghislaine Maxwell ante el gobierno de Trump justo antes de su "sospechoso" traslado a un penal en Texas – GENTE Online
 

Archivos Epstein: las revelaciones de Ghislaine Maxwell y qué pasa con los documentos de "la Isla del abuso"

Jeffrey Epstein y Ghislaine Maxwell-REVISTA GENTE PORTADA WEB (3)
"El hombre que conocí no es el hombre en el que se convirtió", aseguró Ghislaine Maxwell en julio de 2025. La colaboración con la justicia de la condenada a 20 años de prisión por tráfico sexual y por captar menores de edad para su exnovio hoy genera temor por un eventual "indulto". De cómo conoció al "depredador sexual" Jeffrey Epstein, qué servicios reales le brindó y qué sustancia hizo que el financista "se volviera muy cruel", al escándalo en el Congreso norteamericano por la demora en la publicación de unos 5,2 millones de documentos.
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Desde que el Departamento de Justicia (DOJ) revelara millones de documentos de la causa Epstein (los famosos Archivos Epstein), por la que desde junio de 2022 Ghislaine Maxwell (64) cumple condena de 20 años de prisión por tráfico sexual de menores, todos los focos se volvieron hacia ella. Pero... ¿qué pasa con la hija del editor británico Robert Maxwell?

Ghislaine, la exnovia de Jeffrey Epstein (1953-2019), culpable por cinco cargos federales por reclutar y preparar a adolescentes para que fueran abusadas por él, es centro de la polémica. Mientras su equipo planea por estos días presentar un hábeas, es llamativo cómo un testimonio que diera hace medio año ante la justicia –y que ahora cobra otro valor– podría estar generándole algún tipo de beneficio.

Maxwell cumple una condena de 20 años por captar y facilitar niñas para que participaran de actos sexuales con quien fuera su novio, el magnate estadounidense Jeffrey Epstein –quien murió en una celda en 2019–. Foto desclasificada por el Departamento de Justicia.

Repasemos los hechos. La "madama" de la red de abuso y tráfico de menores ya no está en una cárcel federal de Florida: la movieron a un penal de mínima seguridad en Texas. Recordemos que la de Maxwell fue una detención digna de una película: después de meses, 24 agentes del FBI la capturaron el 23 de octubre de 2020 en su refugio rural Tucked Away (“Escondida”), ubicado a 90 minutos de Boston, en un operativo que costó unos cinco millones de dólares.

El traslado ocurrió apenas una semana después de que Todd Blanche –número dos del Departamento de Justicia y exabogado personal de Donald Trump– la entrevistara durante dos días, el 24 y 25 de julio de 2025, por el caso Epstein. Muchos dicen que fue "puro timing quirúrgico". El encuentro se dio en plena tormenta política, con congresistas, víctimas y público en general exigiendo que el gobierno hiciera públicos todos los archivos federales vinculados a Epstein.

Más de los Archivos Epstein. El magnate, fotografiado como una persona (no tan) común y corriente. Detrás suyo, en la repisa, una foto de Ghislaine Maxwell enmarcada.

Ahora que los documentos quedaron al descubierto, GENTE investigó entre miles de archivos que el gobierno norteamericano dio a conocer a la ciudadanía y analiza reveladores fragmentos de la conversación entre Maxwell y Blanche. Un ida y vuelta que deja al descubierto detalles inéditos del caso y desnuda la relación con Epstein en primera persona.

La historia "desde donde empezó", relatada por Maxwell, es parte de un documento de 263 páginas que transcribe su conversación con Todd Blanche.

Cómo una "invitación a tomar el té" derivó en servicios "laborales"

“'Tengo –ya sabes cómo son las amigas– a un hombre para que conozcas'”. Y yo le dije: '¿Quién es?'. Y ella respondió: 'Ha estado saliendo con mi hermana. Te va a encantar. Está buscando esposa'", le conto Maxwell al funcionario de justicia. Y continuó: "Yo estaba acercándome a los 30. No hace falta que les diga que ese es un momento muy importante para que una mujer empiece a pensar en cosas importantes. Y sí, claro, estaba feliz de conocerlo".

"Él simplemente me invitó a ir a tomar el té, y pensé: 'Té, eso es inglés. Está bien”. Pero lo inusual era que fuera en sus oficinas. Así que fui a sus oficinas y nos conocimos. Me pareció muy carismático", contó Maxwell acerca de su primera reunión con Jeffrey Epstein en 1991.

El magnate y financista la esperaba en su lugar de trabajo en Madison Garden. ¿El detalle? Epstein "llevaba una corbata con una gran mancha de kétchup", algo que le llamó poderosamente la atención porque, según ella, él no solía usar corbata.

Según Maxwell, una amiga le sugirió conocer a un hombre “en busca de una esposa”. En la foto, con Epstein, Donald y Melania Trump.

La "gerente general" de un imperio disperso y el enigma del reclutamiento de menores

Maxwell definió su rol profesional para Epstein bajo el título de "gerente general" y comparó la gestión de las múltiples propiedades de Epstein con la administración de una cadena de hoteles. Sus tareas, contó en la mencionada entrevista, incluían la búsqueda y adquisición de bienes raíces en estados como Nuevo México, Montana y Utah.

Según su testimonio, relató que supervisó proyectos de construcción masivos, particularmente en la isla del Caribe, y manejaba presupuestos que ascendían a decenas de millones de dólares solo para el desarrollo de la isla. 

Además de la infraestructura, Maxwell era responsable de "contratar y gestionar a todo el personal doméstico". Epstein también le encargó el cuidado personal de su madre, Paula Epstein. Ella organizaba sus citas médicas, compraba su ropa y supervisaba la limpieza de su residencia de retiro.

Aunque tuvo un encuentro sexual con Epstein en 1992, Maxwell sostuvo que su relación física terminó definitivamente en 1999.

En relación a los cargos federales por las que permanece en prisión, Maxwell sostuvo que ella reclutaba masajistas profesionales visitando spas legítimos. La exempresaria y socialité aseguró que nunca verificó la edad de las masajistas porque asumía que "todas eran adultas". Según su testimonio, ella nunca vio a menores de edad dando masajes en las casas.

TODD BLANCHE: "¿Conoció usted a individuos que recibieran masajes de mujeres menores de 18 años o que pudieran serlo?"

GHISLAINE MAXWELL: "No. En los 90, los que recibían masajes eran personas de 20 o 30 años… Eran masajistas profesionales. Había hombres y mujeres".

Maxwell identificó diciembre del año 2000 como el momento en que el entorno de Epstein cambió tras conocer a una joven específica. Ella alegó que esta joven fue quien comenzó a reclutar y entrenar a otras chicas para Epstein. En relación a la chica mencionada, dijo que había sido abusada desde niña y que "fue entrenada en un programa sexual por un proxeneta llamado Ron Eppinger desde que tenía 14 o 15 años". Según relató Maxwell, llegó a la casa como "masajista" y Epstein la envió a Tailandia para obtener un certificado oficial en esa terapia.

Una de las víctimas de la red de Epstein. Virginia Giuffre apareció muerta el 25 de abril de 2025 en su granja de Australia Occidental. A los 41 años se quitó la vida. "Creí que moriría como una esclava sexual", dijo cuando alzó la voz por primera vez en 2016.

Quién era "la novia real" de Epstein, y cómo era el vínculo verdadero con el magnate

Su vínculo físico comenzó formalmente en 1992, cuando ella se entregó a la convicción de que estaban saliendo oficialmente tras haber compartido su primera noche juntos. "Pensé que, si te acostabas con alguien, entonces estabas saliendo con ellos; ese era el mundo del que yo venía", confesó Maxwell sobre sus ilusiones románticas iniciales.

Una de las fotos de Maxwell que dio a conocer en la web el Departamento de Justicia de Estados Unidos. Las sobrevivientes temen que la "madama" o "titiritera" (según las palabras que usaron las víctimas, por entonces menores de edad) sea indultada.

Sin embargo, la realidad era mucho más compleja: Epstein mantenía una relación de casi diez años con quien Maxwell consideraba su "novia real", Eva Andersson. A pesar de que Epstein le aseguraba que ya no estaban juntos, Maxwell descubrió que Eva seguía siendo la figura central y el gran amor del financiero.

Según el testimonio, Epstein le admitió con crudeza que Andersson era "su mejor amiga y su todo", confesándole que "siempre deseó haberse casado con ella y haber tenido un hijo con ella". La relación de Maxwell con Epstein se transformó gradualmente de un idilio a un rol de "gerente general", donde ella administraba su imperio de propiedades, pero rara vez compartía su intimidad de forma estable.

Epstein murió en prisión antes de ser juzgado. Se lo acusaba de abusar sexualmente de menores de edad en sus lujosas residencias de New York, Manhattan y Palm Beach y de manejar una red de tráfico llamada “Lolita Express”. En 2020, su novia fue condenada a 20 años de cárcel.

Durante los años noventa, Epstein justificaba la escasa frecuencia sexual alegando que padecía una "afección cardíaca", una explicación que Maxwell aceptó sin sospechas debido a sus propias condiciones de salud. El fin definitivo de su contacto físico llegó en 1999, aunque Maxwell sitúa la ruptura emocional definitiva en el caos del 11 de septiembre de 2001.

Las fotos íntimas de Epstein, parte de los Archivos Epstein.

Mientras Nueva York colapsaba, Epstein se negó a verla pese a que ambos estaban en la ciudad, limitándose a pedirle que cuidara de su madre en el hospital. "Supe, como cualquiera lo haría en ese momento, que si no vas a estar ahí para alguien en el 9/11, nunca vas a estar; para mí, ese fue el final", sentenció Maxwell sobre el cierre de su etapa amorosa con el magnate.

A partir de 2003, ella inició una relación estable con Ted Waitt –un empresario estadounidense–, manteniendo con Epstein un vínculo que ella describió como de "familia" o de "amigos con beneficios, simplemente sin sexo". Ella no sólo tenía necesidad financiera (tras la muerte de su padre en 1991 y la pérdida de los negocios familiares, se quedó sin dinero ni fondos fiduciarios), otro factor de su permanencia fue que Epstein no quería perderla por nada del mundo. La consideraba una "operadora compleja" capaz de manejar proyectos masivos.

Epstein junto a tres chicas jóvenes con identidades protegidas en una de las fotos desclasificadas de los archivos de la causa.

Así es que continuó trabajando para Jeffrey, quien era su "línea de vida" y le pagaba 250 mil dólares anuales. Cuando él fue procesado en Florida en 2006, le pidió específicamente que se quedara a cargo de sus propiedades y animales porque "no confiaba en nadie más".

El cambio radical de Epstein debido al consumo de "testosterona" y las cámaras en Palm Beach 

Maxwell contó en aquella entrevista con Todd Blanche que la conducta de Epstein experimentó una progresión y modificación gradual. Ella situó un cambio crítico en su carácter hacia finales de la década de los 90. Y atribuyó esta transformación al inicio de un tratamiento médico con testosterona. Según su relato, el uso de esta sustancia volvió a Epstein un hombre agresivo y "cruel".

Al momento de su testimonio de mitad del año pasado, la mujer sugirió que este factor químico pudo haber alterado sus deseos y su forma de interactuar con el entorno. Además, afirmó que el Departamento de Justicia podría verificar el uso de testosterona consultando los registros médicos de Epstein.

La mansión de Epstein en Palm Beach.

Respecto a la vigilancia, Ghislaine negó categóricamente la existencia de cámaras en áreas privadas como baños o dormitorios. Ella aseguró que nunca instaló ni vio sistemas de video inapropiados en ninguna de las residencias. No obstante, admitió una única excepción en la propiedad de Palm Beach. Maxwell justificó la presencia de cámaras en 2003 como una medida para detener un robo de dinero.

Contó que, por entonces, Epstein notó que le sustraían efectivo de su maletín y llamó a la policía local. Según relató, las autoridades de Palm Beach fueron quienes instalaron cámaras enfocando el escritorio de Epstein para atrapar al culpable. El sospechoso del robo resultó ser el mayordomo John Alessi, quien fue despedido poco después.

Sin embargo, entre los Archivos Epstein se desclasificó esta fotografía de la mansión del magnate en el Upper East Side, en Manhattan, New York.

La "Isla del abuso" y el escándalo en el Congreso: presiones por la publicación de 5,2 millones de documentos

La fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, quedó otra vez en el centro de la polémica por el manejo de los archivos vinculados a Epstein y a su red de abusos. Según reveló The Daily Beast, el Departamento de Justicia todavía mantiene retenidos millones de documentos clave relacionados con la llamada “rape island”, pese a que una ley exige su publicación.

De la tanda de fotografías desclasificadas el 12 de diciembre pasado, pero que ya se habían visto con anterioridad a la fecha: Trump y Epstein conversan con una joven.

El tema escaló al Congreso. Dos legisladores de extremos opuestos del arco político –el demócrata Ro Khanna y el republicano Thomas Massie– se unieron para exigir que el DOJ libere todos los archivos sin demoras ni censuras excesivas. Ambos consideran que lo publicado hasta ahora es insuficiente y que las redacciones eliminan información relevante, incluidas menciones a personas influyentes.

El conflicto gira en torno a la Epstein Files Transparency Act, una norma que fijó como fecha límite el 19 de diciembre de 2025 para hacer públicos los documentos. Aunque el gobierno subió parte del material a un sitio oficial, el grueso de los archivos sigue sin ver la luz y permanece bajo revisión de cientos de abogados del Departamento de Justicia.

Los congresistas pidieron a la Justicia que nombre un “special master”, una especie de auditor independiente, para supervisar la publicación completa del material.


 
 

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