El escándalo que sacude a la comunidad educativa del Colegio Palermo Chico ha dado un giro dramático y oscuro. Este martes, el abogado de las familias querellantes, Pablo Hawlena Gianotti, reveló detalles escalofriantes extraídos de los peritajes informáticos realizados sobre el teléfono celular de Marcelo Porcel (51). El empresario, que ya se encuentra bajo la lupa por abuso sexual gravemente ultrajante y corrupción de menores agravada, enfrenta ahora un panorama judicial mucho más complejo por la presunta producción y tenencia de material pornográfico infantil, con indicios inminentes de su distribución.
La cámara oculta en el baño: el hallazgo clave
En declaraciones a TN, Hawlena Gianotti fue contundente al describir el material hallado por la justicia. Según el letrado, existe una "pericial informática demostrativa, fehaciente e indubitable" que prueba la existencia de grabaciones realizadas mediante una cámara oculta instalada en el baño de la vivienda de Porcel.

El modus operandi descrito es siniestro: el empresario aprovechaba las visitas de los compañeros de sus hijos a su domicilio para captar imágenes sin su consentimiento. Hawlena precisó que se identificaron al menos dos imágenes de un menor totalmente desnudo mientras se duchaba. Este material, captado por una lente oculta, no solo ratifica las sospechas de las familias, sino que configura el delito de producción de contenido sexual de menores.
De la tenencia a la distribución: un cambio en la calificación
Hasta el momento, la causa que llevan adelante el fiscal Pablo Turano y el juez Carlos Bruniard se centraba en los abusos perpetrados en el domicilio de la calle Godoy Cruz y en las oficinas de Avenida del Libertador. Sin embargo, el nuevo hallazgo digital promete escalar la gravedad de la imputación.
“Estamos a un punto de probar la distribución, lo cual modificaría la calificación sobre este sujeto”, afirmó Hawlena Gianotti.
Si se logra acreditar que Porcel no solo almacenaba y producía estas imágenes, sino que las enviaba a terceros, el empresario enfrentaría cargos adicionales que podrían elevar significativamente una eventual condena. La querella sostiene que el material circuló, lo que convertiría al imputado en un eslabón de una red de difusión de pornografía infantil.

El abuso de confianza como herramienta
La investigación, que ya cuenta con 11 víctimas y 9 familias querellantes, describe a un sujeto que utilizaba su poder adquisitivo y su posición de "padre referente" para atraer a los menores.
Según los testimonios recolectados, Porcel organizaba "reuniones y fiestas" donde proveía alcohol, organizaba juegos de azar y apuestas online. Incluso, se menciona que el empresario entregaba dinero en efectivo o transferencias a billeteras virtuales como "recompensa" por participar en estos desafíos, buscando vulnerar las defensas de los adolescentes para quedar a solas con ellos.
El estado de la causa
Actualmente, 10 menores ya han prestado declaración en Cámara Gesell. Los investigadores aguardan los resultados finales de los informes psicológicos para proceder con el llamado a indagatoria de Porcel. Mientras tanto, la defensa del empresario, ejercida por el abogado Roberto Rallin, intenta contener el avance de una causa que suma pruebas digitales que parecen difíciles de rebatir.
El caso ha dejado de ser un rumor de pasillo en una institución de élite para convertirse en un expediente criminal de dimensiones alarmantes.

