Cómo serán los volantes del futuro: el salto que propone una marca de autos japonesa – GENTE Online
 

Cómo serán los volantes del futuro: el salto que propone una marca de autos japonesa

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Lexus introduce en el nuevo RZ una dirección sin conexión física entre el volante y las ruedas delanteras que redefine la experiencia de conducir.
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Hubo un tiempo en que el volante era apenas un aro de madera atornillado a una columna rígida. Sin asistencia, sin regulación. Girarlo exigía fuerza. Por eso manejar un vehículo era, literalmente, un ejercicio físico. Con los años llegaron el cromado, las bocinas circulares, la dirección asistida hidráulica, el ajuste en altura, el cuero, los botones, los airbags. Así, el volante dejó de ser una simple herramienta para convertirse en el centro de mando del conductor. Pero algo nunca cambió: la conexión física entre el volante y las ruedas delanteras. Hasta ahora…

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El nuevo volante tipo Jet del Lexus RZ permite un giro de apenas 200 grados entre topes.

Lexus, la marca de lujo de Toyota, decidió romper con más de un siglo de tradición mecánica y presentó su sistema Steer-by-Wire, una dirección sin conexión física que debuta en el nuevo Lexus RZ, el SUV eléctrico de lujo de la marca. Y lo que parece un simple cambio técnico en realidad reabre una pregunta histórica: ¿qué significa, hoy, “sentir” el auto?

Durante décadas, el volante fue sinónimo de control directo. Si algo vibraba en la ruta, lo sentías en las manos. Si la rueda golpeaba un bache, la información viajaba por la columna hasta tus muñecas. Luego apareció la dirección asistida para suavizar esfuerzos. Después llegaron las asistencias eléctricas que filtraban vibraciones. El paso siguiente era inevitable en la era eléctrica y digital: eliminar el vínculo mecánico.

El sistema Steer-by-Wire de Lexus reemplaza la conexión física por señales electrónicas. Cuando el conductor gira el volante, un actuador de par interpreta la orden y la transmite electrónicamente a otro actuador ubicado en la cremallera del eje delantero. No hay barra metálica uniendo ambos extremos.

La idea puede sonar radical, pero la ejecución está pensada para generar confianza. El sistema incluye redundancias inspiradas en la aviación. Si algo falla, un sistema paralelo entra en acción automáticamente para asegurar el funcionamiento continuo.

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Integrado con la tracción total DIRECT4, el Steer-by-Wire busca reforzar la sensación de control en el SUV eléctrico RZ.

El cambio no es solo invisible. También es visual. El Lexus RZ equipado con Steer-by-Wire incorpora un volante tipo Jet, sin las secciones curvas superiores e inferiores tradicionales. Su diseño recuerda a los mandos de un avión y permite un ángulo de giro entre topes de apenas 200 grados.

Eso elimina prácticamente la maniobra de “mano sobre mano”. Con pequeños movimientos, el conductor indica la dirección deseada. El resultado es una conducción más directa, con menor esfuerzo y mayor precisión, especialmente en ciudad.

Además, el formato compacto mejora el campo visual frontal y libera espacio para las piernas. En un SUV eléctrico, donde la arquitectura ya permite mayor habitabilidad, este detalle suma ergonomía.

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Durante más de un siglo, el volante estuvo conectado físicamente a las ruedas delanteras; el sistema Steer-by-Wire elimina ese vínculo.

La gran pregunta es si una dirección sin conexión física puede transmitir sensaciones reales. Lexus, obviamente, asegura que sí. El sistema detecta fuerzas generadas por la superficie de la carretera y decide qué información transmitir y cuál filtrar. Vibraciones molestas o rebotes bruscos se atenúan. Pero la sensación de adherencia y respuesta permanece.

La relación de dirección es variable y se adapta automáticamente a la velocidad. A baja velocidad, facilita maniobras como estacionar o girar en intersecciones. A velocidad media ofrece agilidad en curvas. A alta velocidad, aumenta la estabilidad.

Si el volante del siglo pasado exigía fuerza, el del presente exige precisión. Su evolución fue del esfuerzo físico a la asistencia hidráulica, de allí a la eléctrica y ahora a la interpretación digital. Lo que antes era un movimiento mecánico puro hoy es una señal procesada, ajustada y optimizada en milisegundos.

Puede sonar frío. Pero en la práctica, el objetivo es el contrario: hacer que el conductor se sienta más seguro, más relajado y más conectado.

Más allá del impacto inmediato en el Lexus RZ, esta tecnología es clave para el desarrollo de nuevos estándares de conducción autónoma. Sin conexión mecánica directa, la arquitectura del vehículo gana flexibilidad. El diseño interior puede reinventarse. Y la interacción humano-máquina entra en otra dimensión.

Y en un mundo donde los autos eléctricos ya no sorprenden, tal vez el verdadero cambio esté en algo tan cotidiano -y tan íntimo- como el volante que sostenemos cada día.



 
 

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