Covid-19: ‘efluvio telógeno’, la nueva consecuencia después del contagio – GENTE Online
 

Covid-19: 'efluvio telógeno', la nueva consecuencia después del contagio

Según un informe estadounidense, son cada vez más las personas contagiadas por coronavirus las que padecen de esta afección 2 o 3 meses posteriores al contagio.
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Tras la nueva ola de contagios por la variante Ómicron, la comunidad médica estadounidense comunicó sobre una alta cantidad de casos de pacientes con COVID-19 que sufren de efluvio telógeno.

Sobre esa línea, a medida que la pandemia sigue avanzando y multiplicando sus casos en el mundo, los especialistas de la salud descubrieron el nuevo síntoma frecuente en personas que transitaron un contagio de coronavirus.

Consecuencias del 'Efluvio Telógeno'

El hallazgo de la creciente predominancia de esta secuela, 'efluvio telógeno', se desprende de un informe de la Academia Estadounidense de Dermatología, que refleja la pérdida de cabello como un nuevo síntoma común que atraviesan las personas contagiadas de COVID-19 cuando transitan la última etapa previa al alta.

En ese sentido, “el efluvio telógeno es un tipo de caída de pelo que se produce por una alteración en el ciclo normal del crecimiento, según explicó Aníbal Parigini, médico del Servicio de Dermatología del Hospital Universitario Austral, a LA NACION.

Respecto al por qué de estos casos, especifica que se producen cuando por determinado desencadenante, una cantidad anormal de folículos pasan a la etapa de reposo -una de las tres por las que transita cada pelo-. Cuando esto sucede, se genera una caída que puede incluir entre 30 y 100 pelos por día según cada persona.

Las consecuencias por el COVID-19

Si bien, las causas posibles son múltiples e incluyen deficiencias vitamínicas y nutricionales, trastornos hormonales, enfermedades sistémicas e infecciones en la piel, entre otras. La relación del efluvio telógeno con el coronavirus tiene que ver con una infección aguda causada por un episodio de fiebre fuerte.

Asimismo, esta afección también puede ser generada por un “evento emocionalmente estresante”. En ese marco, los expertos señalan que durante el contagio, las personas suelen transitar por etapas de estrés que se desencadenan por el aislamiento y todo lo que implica transitar la enfermedad.

Cuándo se puede detectar la afección

Según indican en el informe, "la caída comienza unos 2 a 3 meses luego del motivo desencadenante” y suele tratarse de casos transitorios que finalizan cuando se da la repoblación del cuero cabelludo.

Sin embargo, en algunas ocasiones la caída “puede hacerse crónica o recurrente”. En el caso de que requiera tratamiento, los dermatólogos aclaran que se buscará eliminar el desencadenante que causó el problema.

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