Para Mika la televisión no es un punto de llegada, sino una herramienta de combate. Al frente de Mika, rescatista de animales, la serie forjada en la señal internacional National Geographic que se consolidó en la pantalla de Telefe, la argentina logró algo difícil en el medio: trascender la anécdota del rescate emotivo para instalar una agenda política y social urgente.
Lejos de quedarse en la comodidad del estudio o en el éxito de las redes sociales (está presente en Instagram, TikTok, Facebook y YouTube), su gestión se define por dar peleas que incomodan.
Heredera de un legado familiar de rescatistas y activa en la causa desde los seis años, Mika avanza con una premisa clara: "La televisión tiene poder. Y todo poder implica responsabilidad". Bajo esa bandera, lidera cuatro batallas que buscan cambiar las reglas del juego en Argentina.

1. La batalla ética: el fin de las donaciones
Está en contra del "negocio" de la lástima. En un ámbito donde la solidaridad suele asociarse al pedido de dinero, ella impuso una regla de oro que sostiene a rajatabla: no pide plata.
"Yo no vivo de los animales. Trabajo de la producción audiovisual para poder ayudar", sentencia. Y su modelo es 100 por ciento profesional: financia los rescates y la logística con los recursos que genera su propia productora, Mixa Producciones, con la que desarrolla contenidos para el mercado internacional. "Lo hago así por convicción y transparencia. Si alguien quiere ayudar, prefiero que lo haga directo con organizaciones serias", lanza.

2. La lucha contra la indiferencia estatal y el vacío legal
Mika utiliza cada minuto de aire para ponerle cifras a una "catástrofe silenciosa".
Según los relevamientos que maneja la producción, en Argentina existen entre 6 y 20 millones de perros y gatos en situación de calle, un número que se agrava con la violencia creciente: solo en la Ciudad de Buenos Aires se registran más de 3.000 denuncias anuales por maltrato.
Ante este escenario, su postura es tajante: "Argentina no necesita más parches. Necesita leyes integrales y que se respeten". Por eso, utiliza su plataforma para impulsar el proyecto del fiscal Dr. Hugo Daniel Carrión, que propone dejar de considerar a los animales como "cosas" o "propiedad" para reconocerlos legalmente como sujetos de derechos fundamentales -vida, libertad e integridad-, basándose en su capacidad de sentir.

Pero Mika va un paso más allá del texto jurídico y exige acción real. "Sin control y sin consecuencias reales, las leyes se convierten en letra muerta", advierte, decidida a que su paso por la televisión deje una huella que vaya mucho más allá del rating.
3. La batalla cultural: la verdad sobre los zoológicos
Una de las cruzadas más recientes de Mika la llevó a meterse en el ex Zoológico de Luján.
Y así nos lo contó: "Estuvimos ahí desde el lugar que guía todo lo que hago, para mostrar la verdad, amplificar las causas y empujar soluciones reales. Es que como Mika Rescatista de Animales, mi rol no es mirar de lejos ni contar historias a medias. Es estar, recorrer, incomodarme y usar mis redes para que estas realidades lleguen a más personas y no queden escondidas".
"El trabajo junto a Four Paws demuestra algo clave: el daño existe, pero la reparación también cuando hay decisión, estructura y compromiso verdadero con el bienestar animal", aseguró refiriéndose al noble labor que está haciendo la organización de bienestar animal que tiene a su cargo el cuidado y traslado de 62 grandes felinos (tigres y leones) y dos osos.
Luego, pensando en lo que vio, suma: "El ex Zoológico de Luján no es solo un lugar del pasado. Es una advertencia… y a la vez una oportunidad para aprender, corregir y no repetir. Porque rescatar no es solo sacar animales del encierro: es cambiar la mirada, educar y accionar". "Yo con cada historia, cada viaje y cada rescate, busco viralizar causas, poner el foco en soluciones y usar la visibilidad para generar impacto real".
4. La batalla espiritual: "Yo solo administro"
Finalmente, hay una batalla interna que es el cimiento de todas las demás: la de mantener el eje.

"Yo pude haber estudiado y capacitarme. Todo eso es real. Pero todo lo que soy y todo lo que tengo es porque Dios me lo dio", reflexiona. Para ella, el prime time no es vanidad, es misión: "Mi título, mi carrera, mis series: todo es de Él. Yo solo administro lo que Dios me confía".
Mientras tenga esa pantalla, asegura, la usará para viralizar causas, poner el foco en soluciones y generar impacto real. "Porque cuando la verdad se ve, el cambio empieza", concluía con humildad.
Fotos y video: Cortesía @mikarescatistadeanimales



